21 de mayo de 2015 - 00:00

Sam Rockwell: “Poltergeist” ataca de nuevo

Hoy se estrena “Poltergeist - Juegos diabólicos”, la remake del clásico de 1982 que dirigió Tobe Hooper. Sam Rockwell interpreta al papá de la nena que es raptada por fantasmas y en esta entrevista con Estilo cuenta cómo fue volver a incursionar en el gén

Sam Rockwell debutó como actor en 1978, a los 10 años de edad. Fue en Manhattan, en un teatro de improvisación en donde interpretó a Humphrey Bogart en un sketch donde también actuaba su madre. Su vocación probablemente haya sido heredada de sus padres, Pete Rockwell y Penny Hess, ambos actores. Su debut en la pantalla grande fue en la película de terror de bajo presupuesto “El misterio de los payasos” (“Clownhouse”, 1989), del director Victor Salva. Pero mientras hacía pequeñas apariciones en largometrajes, obras de teatro y series de televisión, trabajaba de lo que se presentara para poder subsistir. Hasta que en 1994 una publicidad de cerveza le dio la chance de focalizarse enteramente en su carrera y, para 1996, ya tenía en su haber cinco películas filmadas. Su primer protagónico fue de la mano de George Clooney en el film “Confesiones de una mente peligrosa” (2002), por el que recibió excelentes críticas y reconocimiento.

Rockwell también ha sido una presencia constante en el teatro, miembro de larga trayectoria del LABryrinth Theater Company de la ciudad de Nueva York.  Este año regresa a Broadway en Fool To Love, escrita por el renombrado dramaturgo (y escritor del guión de “Poltergeist”) David Lindsay-Abaire. Y también se lo podrá ver en la comedia “Mr. Right” (2015), que protagoniza junto a Anna Kendrick.

-Cuándo firmaste para protagonizar esta "Poltergeist", ¿volviste a ver la original?

-Sí, la vi de nuevo cuando estaba considerando hacerla. Me pareció que aún seguía vigente;  de hecho todavía es muy impresionante.  En un momento -para la primera lectura completa del guión- le hablé a JoBeth Williams y a Craig T. Nelson (NdR: los actores que hacían de padres en la primera) y conversamos acerca del proceso de hacer la película porque necesitaba un poco de ayuda, algunos consejos sobre la actuación.

-¿Qué te dijeron?

-Me dieron algunos buenos consejos. Básicamente, me dijeron que el enfoque debería ser acerca de los niños y que esa era la clave para el arco de la historia emotiva. Esencialmente es una historia sobre una nena que es raptada, y una vez que te mantenés dentro de eso no te podés equivocar como actor. A veces actuar con las pantallas verdes y los fantasmas es difícil, así que la manera de relacionarse emotivamente con esto tiene que ver con la pérdida de tus hijos. La parte sobrenatural es sólo un mecanismo que utilizamos para hacerlo más fantástico e interesante. Eso es en esencia lo que está sucede en la historia.

-La original se mantiene vigente. ¿Qué es lo que te parece que lograron en esta remake para hacerla atractiva para una nueva audiencia?

-Bueno, cambiamos todo. La película se muestra desde el punto de vista de un chico de 12 años de edad, así que el protagonista es él.  Esencialmente es la misma historia, pero los personajes son diferentes. El experto en lo paranormal es un tipo irlandés (Jared Harris) que tiene un programa en televisión, una especie de reality; y mi personaje es un ex jugador de béisbol de las ligas menores que trabajaba para una empresa de tractores y acaba de quedarse sin empleo. Es el típico americano de clase media y hacemos como que estamos sufriendo por la depresión económica.

-El productor Sam Raimi mencionó que querías que tu personaje fuera un bebedor, en vez del fumador de marihuana que interpretó Craig T. Nelson.

-Es verdad. Me encantó la idea de que este tipo está desempleado y que, probablemente, toma demasiado. Me parece que todos hemos estado en esa situación en donde no hay suficiente trabajo y tenés mucho tiempo libre en tus manos. Creo que es algo realista. Uno come demasiado helado y toma demasiada cerveza. Me gustó la idea de que fuese un ex-jugador de béisbol que en ocasiones toma en exceso y que eso es algo a lo que se tiene que sobreponer.  Así que por la mitad de la película hay una escena en donde él tira por la pileta el whisky y eso fue algo en lo que yo insistí para que así hubiera una transición. Hasta ese punto él era incrédulo de toda esa situación con los fantasmas. Mi personaje finalmente decide hacerse responsable y cuidar de su familia abandonando el trago.

-El director cooperó mucho, ¿no?

-Sí, Gil (Kenan) es un tipo muy agradable y muy cooperador.  Me dejó cambiar mi papel con el escritor David Lindsay-Abaire. Originalmente mi personaje era un tipo más tímido, así que lo cambiamos para que fuese más activo y complicado.  También era un programador de computadoras, quizás algo torpe, y eso no encajaba conmigo.  Cambiamos el rol para destacar más de mis cualidades... Lo convertimos en  algo así como un trabajador, quizás de la costa este.

-En la pantalla se nota que lograste una buena química con Rosemarie DeWitt, que interpreta a tu esposa. ¿Se conocían de antes?

-Sí, ella está casada con un muy querido amigo mío, Ron Livingston, que es un gran actor, así que la conocía desde hace mucho. Ella estuvo en los escenarios de los teatros de Nueva York, así que ambos estuvimos haciendo obras teatrales. Ésta es la primera vez que pudimos trabajar juntos en una película y es una gran actriz. Estuve muy emocionado de trabajar con Rosemarie.

-¿Se siente algo de temor en el set al trabajar en una película de terror?

-A veces había cierta sensación, pero creo que era más el poder de la sugestión. Fue una filmación muy larga y estuvimos muy enfermos: a Rosemarie y a mí nos dio bronquitis porque hacía mucho frío en Toronto, en donde estuvimos filmando.  Además, al principio de la filmación me pegaron con una pelota de béisbol y me tuvieron que dar puntadas. Estaba jugando a atrapar pelotas en la oscuridad y eso no fue algo muy inteligente.

-¿No te hizo pensar en lo que se ha llamado la "maldición del Poltergeist"? Muchas cosas horribles sucedieron en la vida real de algunos de los miembros del elenco y equipo de la película original.

-No soy una persona muy supersticiosa, tan solo pienso que fue una estupidez de mi parte... Fue algo muy tonto. Realmente no pienso que eso haya sido algo relacionado con la magia o lo sobrenatural. Escuché todas esas historias, pero me parece que a Steven Spielberg (productor de la peli original) le está yendo muy bien; y Craig y JoBeth están bastante bien de salud. Me parece que eso es tan solo algo divertido para los fans y ayuda a promover la película.

-Esta no es tu primera experiencia en films de  terror. Tu debut, allá por 1989, fue en "El misterio de los payasos", así que de alguna manera se puede decir que has regresado al género. ¿Qué creés que ha cambiado desde entonces?

-Es un mercado muy competitivo. Ahora hay muchas películas de terror y se están volviendo cada vez más aterrorizantes. El tipo de películas que crecí viendo eran “El exorcista” (1973), “El bebé de Rosemary” (1968)... No estoy seguro de que las audiencias modernas las encuentren muy atemorizantes. Aunque, habiendo dicho eso, algunas películas modernas parecen homenajes a estas otras más viejas, como por ejemplo “El conjuro” (2013), que me gustó mucho. Parece casi un homenaje a “La profecía” (1976), a “El exorcista” y, de hecho, a la propia “Poltergeist”.

-¿Por qué creés que perduraron las películas de terror?

-Me parece que a la gente le gustan los paseos en la montaña rusa. El público quiere que lo espanten. La gente quiere subirse a esa atracción.

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