24 de noviembre de 2012 - 22:58

Rogelio Ortiz: una máquina de pelear

El mendocino es campeón argentino de kick boxing, pero se probó en el “Vale Todo” y sorprendió al vencer al campeón sudamericano.

Se llama Rogelio Ortiz. Su apelativo de combate es “La Máquina”. Poco a poco ganó un lugar  de reconocimiento en el deporte mendocino. Su especialidad original fueron las artes marciales, pero últimamente su trascendencia se dio por el lado del denominado popularmente como “Vale Todo”.

Se trata de ese novedoso y relativamente nuevo deporte que bajo la combinación muy efectiva de artes marciales y show, congrega multitudes en estadios de varios lugares del mundo.

Una jaula de alambrado en forma de octógono, un tapiz y dos gladiadores modernos, brindan un espectáculo interesante, dinámico y, por sobre todo, muy comercial.

Casi todo está permitido. Sólo los golpes a los ojos, a la columna vertebral y a la garganta están prohibidos. Se permite golpear con los puños, abrazar, tirar al suelo y patear con toda la furia.

Seguramente usted amigo lector, habrá contemplado en su televisor, con la misma sorpresa que nosotros, todo un despliegue escénico más que seductor:

Allí, encontrará en breve a nuestro entrevistado. Él demostró que está capacitado para descollar en ese mundo. Hace dos semanas derrotó por nocaut a los 4 minutos del primer round a Francisco “La Tempestad” Lefevre de Paraguay, campeón sudamericano de los pesados.

Rogelio ya recibió propuestas para pelear en Ecuador y en Brasil. Pero, obviamente, su objetivo es protagonizar una velada en los Estados Unidos. El haber derrotado al campeón sudamericano, en una pelea en la que no estaba en juego el título, no pasó de largo para el interés de los promotores. Sólo es cuestión de estudiar las posibilidades y firmar los contratos. En medio de bolsas, guantes y elementos de entrenamiento, Rogelio nos contó detalles de su carrera.

-¿Por qué practicás un deporte tan duro?

-Me apasiona. Empecé a los 4 años de edad con el karate, a los 12 hice kung fu, después full contact y desde los 22 hago kick boxing. Apareció esto del “vale todo” y no me pude resistir. Me ganaron las ganas. Tuve apenas 15 días de preparación y viaje a Asunción y por suerte gané antes del límite.

-¿Cómo apareció este deporte en tu vida?

-Soy campeón argentino de kick boxing y me llamaron de Paraguay. Fui a aprender, a hacer experiencia. Sólo yo sabía que podía ganar. Mi rival (Francisco Lefevre), se confió, se sorprendió. No le di tiempo a nada y por suerte no entré en su juego. Trate de combatir parado, desde una distancia conveniente para mí. Sólo al principio dudé. Pero después lo demolí sin darle la posibilidad de reaccionar.

-¿Aparecieron posibilidades de superarte y seguir peleando?

-Hay llamadas de Ecuador y de Brasil. Aquí en la Argentina aún es una actividad muy nueva y casi desconocida. Además el gran mercado es Brasil, Estados Unidos y algunos lugares de Europa, como Alemania. Ahí quiero llegar.

Soy joven y estoy muy motivado. En febrero voy a viajar a Asunción para concentrarme un mes y aprender más. Allí van luchadores de toda Sudamérica, especialmente de Brasil. Debo incorporar conocimientos defensivos. Mi objetivo es aprender a pelear en el suelo, ya que mi fuerte es el box y la buena técnica que tengo con patadas.

-¿El kick boxing quedó de lado?

-Por ahora sigo. Entre el 6 y el 9 de diciembre estaré en Foz do Iguazú, (Brasil), como parte del seleccionado Argentino de Kick Boxing. Se disputará  el Panamericano y voy a tratar de repetir la medalla de oro que gane en 2010 en Guarujá (Brasil).

En tu carrera ¿recibiste apoyo o sponsoreo?

Sí. Gracias a la Secretaría de Deportes y a las municipalidades de Maipú,  Luján y San Martín, pude lograr triunfos importantes. Delfo Dimarco, mi entrenador, es incondicional y mi hermano Manuel Roux me acompaña a todos lados. Solo es imposible. Debo trabajar para interesar a las marcas importantes, para que me acompañen y me brinden los medios económicos para superarme.

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