Ridley Scott está sumergido de lleno en el género que le dio la fama: la ciencia ficción. Tras ponerse manos a la obra con la adaptación de la novela “El marciano”, de Andy Weir, y con la secuela de “Blade Runner” y la segunda parte de “Prometheus en el horizonte”, el director ahora también está dispuesto a emular al mismísimo Stanley Kubrick con la adaptación de la obra “3001: Odisea final“, que pone el broche de cierre a la tan célebre saga espacial del escritor británico Arthur C. Clarke.
