Desde el lugar de conducción que la comunidad universitaria ha confiado, tanto en mi persona como en la de la vicerrectora, hemos tratado siempre de promover que la Universidad sea una institución receptiva y permeable a las necesidades y demandas sociales.
Este afán de escuchar y trabajar en pos de lograr una Universidad que sea de calidad y que sea inclusiva ha significado un gran esfuerzo para poder actuar en consonancia con una realidad compleja que nos ha interpelado desde lugares diferentes, heterogéneos, cambiantes, algunas veces emergiendo desafíos inéditos, otras planteando problemas estructurales a los que les estamos buscando su solución.
Se nos demanda una Universidad que sea abierta, plural, inclusiva y que esté comprometida con el desarrollo local, de nuestra provincia, de nuestro país y de nuestra América.
Puntualmente, considero que este es un buen momento para que los avances que hemos logrado en los últimos años en docencia, investigación, extensión y vinculación se vean reflejados en el Estatuto Universitario.
Esta intención no es una ocurrencia oportuna ni emerge en un momento azaroso: constituye una situación que hemos ido construyendo colectivamente a lo largo de los últimos años, con mucho esfuerzo de todas las personas que valoramos y defendemos la universidad pública.
Con este horizonte hemos trabajado y hoy damos cuenta de cuánto hemos avanzado. Recientemente recibimos los resultados de la tercera evaluación externa realizada por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria, lo que habilitó la elaboración, luego de un intenso año de trabajo, del Plan Estratégico de la Universidad que proyecta su misión, su visión y sus objetivos al 2021.
La implicación y el acompañamiento de docentes, estudiantes, graduados y personal de apoyo académico hicieron posible dar estos importantes pasos. Hoy, la posibilidad de actuar con unidad enriquecida por la diversidad de nuestra comunidad universitaria, que ha sido manifiesta en la etapa del camino que ya hemos transitado, me anima a anunciar la propuesta de reforma universitaria para seguir avanzando en la democratización y actualización de nuestra institución.
Paso seguro
Dicha propuesta de reformar el Estatuto, como acción complementaria de los avances logrados, ha estado presente a lo largo de mi gestión, en las propuestas iniciales y de manera latente en diferentes definiciones que hemos tomado en el camino.
Estamos preparados para dar este próximo paso de manera firme y segura profundizando los principios democráticos y el compromiso con las necesidades de nuestra población.
La reforma del Estatuto nos permitirá incorporar nuevos aspectos que definen nuestra identidad e ir aún un poco más allá, avanzando en la construcción de una Universidad pública, gratuita, inclusiva, profundamente democrática y latinoamericana.
En el escenario de los próximos años se pueden visualizar eventos y circunstancias que, sin duda alguna impactarán en nuestro accionar, por lo que resulta imperioso prepararse para abordarlos en las mejores condiciones.
Las políticas públicas
Aprobado el Plan Estratégico, que apunta a un escenario de 10 años, abordaremos el Plan de Desarrollo Institucional a 5 y propondremos al Ministerio de Educación un plan de expansión de nuestra Universidad.
Esto nos lleva a una reforma institucional que incluye a nuestro Estatuto. Sólo la planificación sostenible y la consecuencia en la conducción de los procesos, disminuye la incertidumbre y aleja la ansiedad.
La creciente participación de nuestra Universidad en las políticas públicas, por iniciativa propia y por reclamo de nuestra comunidad, nos ha dado la posibilidad de estar en procesos muy ricos que se han desarrollado en los últimos tiempos.
Entre ellos destaco el Plan Estratégico de Mendoza, que en su etapa de diagnóstico llega a la conclusión de que el modelo socioproductivo vigente en nuestra provincia es ambientalmente insostenible, socialmente injusto y territorialmente inequitativo.
Las visiones que propone, tienden a modificar esta dura realidad y es entonces cuando nos preguntamos seriamente y con la mayor responsabilidad y mesura. ¿No es éste el momento de hacer todos los esfuerzos por participar desde nuestra especificidad de la construcción de una realidad más justa y solidaria?
Por ello en nuestra misión está explícito ser motor del desarrollo integral de nuestro pueblo, como lo sostiene la declaración de la Conferencia Regional Latinoamérica Caribe de Educación Superior de 2008, en Cartagena de Indias.
Por derecho y deber constitucional, la universidad nacional es autónoma, y ello significa que se autodetermina como gobierno en resguardo de la independencia de pensamiento y acción del poder político. Ello no significa ni divorcio ni oposición sino personalidad diferenciada al servicio de la comunidad.
Es hoy la autonomía responsable, la única forma ética de concebir lo que en otra época, fue un instrumento defensivo para la preservación del conocimiento y la educación en un espacio plural y heterogéneo.
Lo que antes parecía como antagónico, hoy no lo es. Responder a las demandas y necesidades de nuestra comunidad, es nuestra legítima razón de ser. Cualquier otra actitud, es hoy un delito de usurpación de un espacio público. Nosotros no estamos aquí para nosotros, estamos aquí para todos.
Sentimos, experimentamos que somos, y podemos ser mucho más, útiles y necesarios para el desarrollo integral de nuestro pueblo. Creemos que aportamos diariamente a enriquecer el capital social de la provincia de Mendoza y de San Carlos de Bariloche y ello nos llama a la responsabilidad y no a la vanidad.
Estamos ante un gran desafío. La posibilidad de que la participación mayoritaria de nuestra comunidad, a través de las autoridades legítimamente constituidas en la reforma de nuestro Estatuto, pueda dar paso a profundos cambios, el equilibrio y consolidación institucional de los mismos, dependerán en gran medida, del compromiso y la racionalidad de todos y cada uno de los actores involucrados.
Construir un escenario político responsable, que concilie las diferentes ópticas disciplinarias, sectoriales, generacionales e ideológicas, no es tarea sencilla pero si posible. Mi compromiso es alentar y liderar esta tarea, tengo la esperanza de cerrar mi gestión con esta conquista colectiva.
No olvidamos nunca, que somos hijos de una Nación y un Pueblo generosos, que con la universidad nacional pública y gratuita, pretenden una sociedad más justa, digna e inclusiva, integrada cada vez más en la patria grande Latinoamericana y Caribeña.