Perder un celular en una montaña rusa es una situación que le puede ocurrir a algún desprevenido, pero atrapar un teléfono en uno de los tramos más vertiginosos de ese entretenimiento sin lugar a dudas es extraño.
Perder un celular en una montaña rusa es una situación que le puede ocurrir a algún desprevenido, pero atrapar un teléfono en uno de los tramos más vertiginosos de ese entretenimiento sin lugar a dudas es extraño.
Pues eso es lo que le ocurrió a un ágil deportista neozelandés llamado Samuel Kempf, que se encontraba de paseo en Barcelona. Kempf paseaba por la península ibérica luego de participar en Suiza del Campeonato Mundial de Faustball, cuando decidió recorrer el parque temático PortAventura.
Según detalla RT, el joven se había subido a la montaña rusa y en uno de los tramos donde la formación toma mayor impulso vio que a una persona sentada adelante se le desprendió un iPhone X, que voló por el aire hasta que Kempf logró atraparlo.
Al bajar de la montaña rusa, el deportista devolvió el dispositivo a su dueño, que lo buscaba intensamente en el suelo y cerca de la estructura.