El último aumento aplicado al boleto de pasajeros del sistema de transporte público de la provincia no cayó bien entre los mendocinos. Fue una suba cercana a 20% en el pasaje con la promesa de mejorar el servicio.
El último aumento aplicado al boleto de pasajeros del sistema de transporte público de la provincia no cayó bien entre los mendocinos. Fue una suba cercana a 20% en el pasaje con la promesa de mejorar el servicio.
A la mencionada situación se le sumó otro ingrediente la semana pasada que caldeó aún más el panorama y despertó más antipatía por parte de los usuarios. Es que la decisión de cambiar la empresa encargada de la recaudación del dinero correspondiente al sistema Red Bus en las distintas bocas de expendio ha motivado que haya desabastecimiento de saldo en algunas franjas horarias en la mayoría de las expendedoras, según acusan usuarios y los propios vendedores.
"Hay problemas ahora con el abastecimiento. Yo imagino que es porque recién está empezando y ya se van a acomodar. Pero con la vieja empresa, si nosotros nos quedábamos sin saldo en el transcurso del día, nos comunicábamos por teléfono y nos habilitaban más para después pasar a cobrarlo el día siguiente. Ahora, si nos quedamos sin nada y estamos fuera del horario en que trabajan los vendedores, tenemos que estar en cero el resto del día hasta que nos recarguen el próximo", destacó Gladis, encargada de uno de los tantos quioscos que cuentan con tecnología para recargar las tarjetas.
"Ya van dos aumentos en el boleto con la promesa de mejorar el transporte público, pero sigue igual de impresentable que siempre. Al final nos toman el pelo con mentiras de mejorar y cambiar y lo único que cambia, perjudicándonos, es el precio del boleto", se quejó por su parte Exequiel Fernández (29), vecino de Capital y usuario habitual de colectivos.
Usuarios, en tanto, denunciaron que hay lugares en los que -ilegalmente- se cobra una comisión de $ 1,50 por cada recarga, algo similar a lo que se hace con las tarjetas telefónicas y la carga virtual de telefonía móvil.
Desde la Secretaría de Transporte destacaron que la flamante empresa encargada de la recaudación y el abastecimiento (Distribución Cuyo Card SA) ha tomado todas las bocas de expendio que ya existían y está brindándoles el servicio. No obstante, destacaron que el mecanismo de trabajo y reposición de saldo es algo que corresponde a la firma Siemens mientras que desde la empresa destacaron que "no vamos a hacer ninguna declaración" al ser consultados por Los Andes ante el descontento de los usuarios.
Situación
De acuerdo a lo manifestado por los propios comerciantes, el jueves de la semana pasada se les comunicó que la firma Prepago SA ya no se encargaría más de la recaudación de los fondos provenientes de la tarjeta y que en su lugar lo haría Logística y Distribución Cuyo Card SA. Al igual que su antecesora, se trata de una empresa tercerizada contratada por Siemens, que es la concesionaria del sistema Red Bus.
"Se presentaron los vendedores de la firma y oficialmente se nos explicó que ahora estarían a cargo de la recaudación y que con ellos teníamos que comunicarnos para pedir más cupo. Pero ellos trabajan de 9 a 17.30 y es sólo en ese horario cuando podemos pedir que nos recarguen. Entonces, si nos quedamos sin saldo a las 18.30 tenemos que estar toda la tarde sin poder cargar a la gente y esperar hasta el otro día. Somos nosotros los que tenemos que bancarnos la mala cara de las personas", contó por su parte Maxi, otro quiosquero del microcentro mendocino que también reconoce que con la antigua prestadora podían tramitar más cupos por teléfono y pagarlos al otro día.
"No lo veo muy organizado; mandan muy pocos vendedores. Si es que mandan. No tienen mucha experiencia y, como están recién empezando, no tenemos la facilidad que teníamos antes de que nos habilitaran más saldo y pagarlo al otro día, como siempre hemos hecho. En esta semana nos hemos quedado varios días sin crédito. El viernes de la semana pasada misma nos quedamos en cero y como ya no estaban en la calle los vendedores, tuvimos que estar esa tarde y el sábado sin nada hasta que volvieron a cargarnos el lunes", agregaron a su turno desde un local ubicado en calle Alem.
"Directamente ya trato de no usar el micro. Está cada vez más caro y el servicio es pésimo. Me cansé de que nos digan que van a aumentar el boleto para mejorar el servicio y no sólo que no lo hacen sino que, en el mismo momento en que lo suben, se pone más difícil conseguir crédito para la tarjeta. Mi mamá el otro día cargó en un quiosco del centro y le cobraron una comisión de $ 1,50 como hacen con los teléfonos", se quejó por su parte Natalia Sánchez (32).
Con una mueca de bronca mientras esperaba el micro en calle Alem, Manuel Pacheco (45) también hizo su aporte a los reclamos. "Es un servicio deficitario el que se ofrece. El único lugar donde uno viaja cómodo es en el Metrotranvía que tiene aire acondicionado. Pero los micros son latas de sardinas. ¡Y ni hablar de los troles!", reclamó.