El congelamiento de los salarios de funcionarios, intendentes, jueces y legisladores, más allá del motivo real que es el de dar un gesto político ante la falta de recursos, también adelanta futuros congelamientos en otras áreas, tanto en proveedores como en salarios. Estos últimos no podrán seguir atados a la inflación porque el Estado ya no puede pagarlos.
Será otro capítulo para analizar en otro momento si estuvo bien mantener a los sindicatos contentos, sin que protestaran ni ocuparan la calle, acordando que sus salarios se actualizaran al ritmo de la inflación.
Pero también la discusión de fondo y sobre la cual hay interesantes puntos para reflexionar, está atravesada por la calidad de los políticos, sus salarios y el tipo de trabajo que realizan.