Según el ingeniero agrónomo Gustavo Aliquó, que trabaja en el área de Innovación y Transferencia Vitivinícola del INTA, la falta de inversiones en agua, control sanitario y fertilización son los aspectos que más afectan a los viñedos.
Según el ingeniero agrónomo Gustavo Aliquó, que trabaja en el área de Innovación y Transferencia Vitivinícola del INTA, la falta de inversiones en agua, control sanitario y fertilización son los aspectos que más afectan a los viñedos.
"El tema de la fertilización es crucial para aumentar o superar la producción de un año a otro y es en lo primero en lo que se deja de invertir, ya que es un aspecto que no se ve a simple vista. La planta extrae los nutrientes que necesita del suelo y éstos, con el tiempo, van disminuyendo", dice el técnico.
Para Aliquó, si bien los productos para fertilización son caros para los productores, en todos los casos, el manejo preventivo es más económico que el curativo. "Cuando una planta presenta síntomas de podredumbre o cualquier enfermedad, curarla cuesta mucho más que haber hecho el tratamiento preventivo, sin contar con el porcentaje de pérdida. El manejo preventivo es directamente proporcional a la productividad. Lo mismo ocurre con los controles sanitarios, la prevención es la clave para la productividad y rentabilidad de los viñedos", señala.
Con respecto al tema del agua, indica que "para aquellos productores que no cuentan con pozo, no tener agua es complicado, ya que depende de la oferta hídrica de cada año. Las inversiones en pozo son bastante caras y además, para colocarlo, hace falta un permiso en Irrigación que sólo puede otorgarse cuando se da de baja una excavación. Es fundamental el uso racional del agua para optimizar el rendimiento de los viñedos y llegar así a producciones rentables".
Próximos desafíos
Para Eduardo Sancho, quien además es presidente de Fecovita, la forma de sortear estos problemas es logrando la integración del productor pequeño.
"Sin lugar a dudas, la mejor integración es el sistema cooperativo que logra beneficiar al productor con la comercialización. Al principio hubo mucha desconfianza con el programa y fue necesario convencer tanto a los productores como a las bodegas de que ambos se beneficiaban al asociarse. Hoy, esta experiencia realizada en la provincia se posiciona como un modelo alternativo, a través del cual, mediante un contrato a 10 años, el productor sabe a qué está apuntando y se asegura tener su producción ubicada".
"Por eso -continúa- tenemos que seguir trabajando en esta línea, en la segunda etapa del programa, para continuar con el fortalecimiento de las pequeñas bodegas. Estamos charlando con el Ministerio de Agricultura de la Nación para conseguir un anticipo de fondos de Proviar 2 y así beneficiar a mayor cantidad de productores".
En la primera etapa Proviar destinó fondos por 50 millones de dólares a pequeños productores.