8 de abril de 2019 - 00:00

¿Qué es un capitán? - Por Carlos Marchevsky

Pedirle a Messi que sea Maradona es un despropósito. Messi es el mejor del mundo: sí, pero como a cualquier ser humano hay cosas que le faltan como a Maradona aunque distinto. Maradona demostró ser muy completo en la cancha, aunque falible en la vida; Messi es el mejor pero no tiene ni carácter ni personalidad para mandar.

Así como en otra nota para este diario escribí que Sampaoli no conoció a Legrotaglie, está vez diré, que Scaloni desconoce la historia del fútbol argentino.

¿Qué es un capitán? El fútbol argentino tiene sobrados ejemplos de esa función. Rattín en Boca, Ermindo Onega en River, Pastoriza en Independiente, Basile en Racing, Cocco en San Lorenzo, Brindisi en Huracán, aquí sin ir más lejos Cortés o Mémoli en Independiente, el Víctor en Gimnasia. Ni Rojitas, ni Bochini, ni Alonso, ni Fischer, ni Veira, ni Houseman podían ser capitanes de sus equipos. Eran demasiados creativos, demasiado artistas, demasiados locos. Como futbolistas son mejor que el capitán, pero como líderes no. Capitanes de entre 6 a 9 puntos, y los mendocinos a excepción de Legrotaglie entre 5 o 6 puntos. Eran capitanes: 1° por personalidad, 2° por capacidad para leer el juego, 3° por ascendencia sobre los compañeros, pero sobre todo por el deseo de liderar.

En épocas de grandes directores técnicos como Cesarini, Lorenzo, Pedernera, Pizutti, Labruna, Menotti, aquí el Mumo Orsi, Saá, etc, estos sabían, enseñaban, comprendían que los equipos tienen dos técnicos en el equipo: durante la semana ellos, Ee el partido el capitán. Capitán para ordenar en el doble sentido al equipo, de ponerlo en orden, pero de dar órdenes y ser obedecido.

Messi no tiene la personalidad para mandar en la cancha, es como jugador, distinto, alguien al que hay que dejar suelto para que haga lo suyo. No tiene porqué, ni sabe cómo ponerse el equipo a sus espaldas, está en equivalencia a un arquero. Un gran arquero, (Carrizo, Fillol, Cejas, entre otros) están para salvar al equipo y jugadores como Messi para que gane ese equipo. Por su lado, el grupo será gritado, insultado, ordenado por un capitán que trabaje al resto, donde si se tiene al distinto como fue Rojas, Riquelme, Alonso, Francescoli, Bochini, la cosa gire para poder llegar a él y esperar su maravilla.

Si es verdad que Grondona echó a Batista porque el prestigio de la selección no se rifa con experimentos, extraña entonces la inserción de Menotti que debería ya comenzar el proceso de jerarquizar la selección empezando con un técnico con experiencia y saber. No importa ganar la copa América en este tramo, aún con Scaloni de técnico, importa devolver a la selección al lugar entre los primeros seis equipos del mundo.

Reorganizar todo, aplicar las nuevas fórmulas al fútbol moderno, manteniendo aquello histórico que sigue vigente. Argentina necesita dos capitanes urgentes. Uno de ellos dentro de la cancha, y ese no tiene porque ser Messi. Messi no es Maradona.

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