22 de diciembre de 2012 - 23:08

El Qhapaq Ñan, Patrimonio de la Humanidad

La propia cronología contrasta positivamente en estos sitios al menos dos momentos de ocupación, que refieren una impronta local y otra posterior del momento de ocupación bajo dominio incaico. La misma impronta habitacional indica estas coexistencias, don

Pocos días atrás, Los Andes publicó una nota sobre “El Camino del Inca, como símbolo de integración”, aludiendo al programa Qhapaq Ñan Sistema Vial Andino que seis países con este patrimonio: Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Chile y Argentina, llevan adelante para la inclusión de estos bienes culturales en la Lista de Patrimonio Mundial de Unesco.

Desde el inicio de este programa, hace más de una década, participamos en él colaborando activamente desde nuestras especialidades, arqueología y etnohistoria, para integrar el patrimonio más significativo de las siete provincias andinas argentinas que albergan estos bienes: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza, a la lista de bienes nacionales, sumándolos a la presentación internacional.

Desde las distintas posiciones de coordinación científica que ocupamos, señalamos la relevancia de los aportes sobre el tema incaico y con respecto a las poblaciones locales de la época de tal dominación en el Kollasuyu, o parte austral del Tawantinsuyu, por parte de nuestros investigadores de universidades nacionales y del Conicet, además de otros, que nos permitieron brindar rápidamente información sobre los valiosos registros de investigación del camino incaico en nuestras regiones y de los sitios de tal índole asociados al mismo.

Esto mismo fue válido para Mendoza donde, a la labor de los investigadores que nos precedieron, sumamos, desde hace ya muchos años, la propia, aumentando y precisando los registros de la vialidad y sitios asociados, principalmente tambos, en el noroeste de Mendoza.

En este sector de la provincia, el camino se adentra desde el norte por la Ciénaga de Yalguaraz; continúa por Tambillos y San Alberto, salvando el paso del núcleo poblacional prehistórico de Uspallata por el oeste del mismo, dirigiéndose por detrás de unas lomadas a Ranchillos y por la margen derecha de este arroyo, aguas abajo hasta alcanzar la margen izquierda del río Mendoza, donde prosigue río arriba.

Si bien el camino incaico fue afectado, probablemente desde la época colonial, por las reiteradas modificaciones de la infraestructura para el tránsito en el corredor que va de Ranchillos a Las Cuevas, se mantuvo en mínimas partes, como por ejemplo en el área de Tambillitos, otro tambo del itinerario, y con toda probabilidad transcurrió en el sector del río Cuevas utilizando el Puente del Inca, que es parte de otra amplia área de altura con evidencias incaicas y de poblaciones locales de la época.

Sobre estas bases del conocimiento, principalmente arqueológico y etnohistórico, establecimos entonces los bienes significativos que propusimos integraran la lista provincial y nacional, para que finalmente pudiera ser aceptada su inclusión en la internacional.

Tal patrimonio incaico relevante, relacionado con una época y desarrollo particular de las poblaciones propias del noroeste de Mendoza, son el asentamiento de época inca de la Ciénaga de Yalguaraz, los tambos de Tambillos, Ranchillos, Tambillitos y el con funciones particulares de Confluencia en el hoy Parque Provincial Aconcagua, los sitios ceremoniales de altura de Penitentes y La Pirámide del Aconcagua, más tramos seleccionados del Camino del Inca en el corredor Yalguaraz-Uspallata-Las Cuevas, como ser uno extenso de Yalguaraz a San Alberto, otro en el tambo de Ranchillos y uno de escasa extensión en Tambillitos, más el Puente del Inca.

Semejante movilización internacional, nacional y provincial en pos de la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad, involucró asimismo a municipios, como es en nuestro caso el de Las Heras; a distintas instituciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales; a la comunidad en general y en particular a la del área de montaña del norte de Mendoza y a los grupos representativos de pueblos originarios, sumándose voluntades y acciones en una comisión ad hoc que organiza la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura del Gobierno de Mendoza, mientras que la organización nacional está a cargo del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Alcanzar el objetivo propuesto no sólo implica el consenso y las múltiples acciones desarrolladas sino que, entre otros, deben sumarse compromisos importantes, como por ejemplo los relacionados con la preservación, conservación y valorización cultural de los bienes propuestos, en el marco de planes de manejo, asegurando la continuidad de los mismos, estando preparados para la contingencia y los monitoreos periódicos por instituciones especializadas provinciales, nacionales e internacionales.

Si bien continuamos por nuestra parte con la colaboración en el programa, desarrollamos asimismo nuestros proyectos de investigación de la temática incaica y de las poblaciones relacionadas, por los que en los últimos tiempos hemos proseguido excavaciones en La Chanchería y en Ciénaga de Yalguaraz, contando con las autorizaciones correspondientes, por lo que agradecemos a los propietarios de los predios, Dr. F. Bordón y Coro Mining Corp, y a las instituciones gubernamentales correspondientes.

En el área de La Chanchería, próxima al Hotel de Uspallata, habíamos avanzado excavaciones de las que oportunamente dimos noticias en Los Andes y al medio científico, contrastando nuestras hipótesis sobre la relación con la presencia incaica zonal, en un sitio arqueológico a todas luces con ocupación previa de las poblaciones locales.

Justamente la existencia de estos sitios, como asimismo es el referido de la Ciénaga de Yalguaraz -con la diferencia de que éste tiene una infraestructura ocupacional conspicua-, implican caminos para develar las condiciones de las poblaciones locales bajo dominación inca y la interrelación cultural que pudo existir en esa época, denotando los patrones de instalación y la cerámica, entre otros, aspectos relevantes al respecto.

En La Chanchería sigue llamando la atención la concentración de cerámica de tipologías del inca provincial y del propio de la fase de aculturación inca del denominado Diaguita chileno, entre otros, junto con los tipos cerámicos locales, demostrándose desarrollos tecnológicos de base foránea y local.

La misma impronta habitacional, como en la Ciénaga de Yalguaraz por ejemplo, indica estas coexistencias, donde un tipo de habitaciones semi subterráneas se ordenan en conjunto, siguiendo un patrón que toma como eje referente el camino incaico.

La propia cronología, que obtenemos por dataciones absolutas como la termoluminiscencia o el radiocarbono, contrasta positivamente en estos sitios al menos dos momentos de ocupación, que refieren una impronta local y otra posterior del momento de ocupación bajo dominio incaico.

Los trabajos continúan, preocupándonos especialmente en el área de la Ciénaga de Yalguaraz, por completar investigaciones y asegurar la preservación del sector ante la próxima pavimentación de la ruta nacional n° 149 que pasa por el lugar, acompañando con esto las previsiones tomadas por Vialidad nacional y la predisposición positiva para la protección por parte de los propietarios del lugar.

En los recientes trabajos de campo en La Chanchería y Yalguaraz, a nuestro equipo conformado por el profesional/docente del Conicet-UNCuyo, Lic. J. García Llorca y becario/docente del Conicet-UNCuyo, Lic. S.A.

Carosio, por las alumnas avanzadas de la Carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, señoritas V.V. Terraza, G. Sabatini y G. Da Peña, y el técnico del Conicet C. Tivani, sumamos la colaboración de siempre de vecinos de Uspallata, de los que mencionamos a L. Antolín y, de Tambillos, familias Zapata y González.

LAS MAS LEIDAS