1 de marzo de 2018 - 00:00

Puigdemont sería proclamado hoy presidente de Cataluña

En una histórica decisión el Parlamento catalán votará la propuesta y el ex mandatario será designado “presidente legítimo” de la comunidad.

En una decisión histórica, es decir que tendrá consecuencias, el parlamento catalán, en su primera sesión de hoy, proclamaría al ex presidente destituido, Carles Puigdemont, "presidente legítimo" de la comunidad autónoma.

De las cuatro propuestas presentadas al debate, esta es la única que cuenta con mayoría absoluta, aunque ayer surgieron nuevos problemas sobre este tema clave.

La iniciativa fue registrada por Juntos por Cataluña, liderada por Puigdemont, y como segundo candidato Jordi Sánchez, máximo dirigente ahora en prisión, de la Asamblea Nacional Catalana, con una enorme capacidad de movilización y un patrimonio de 55 millones de euros que financian a los separatistas.

Pero el conflicto entre Esquerra y Puigdemont sigue "cerrando flecos" porque ambas partes se desconfían y algo más. Oriol Junqueras y sus seguidores quieren que los compromisos que dice aceptar el residente en Bruselas sean formalizados en un acuerdo blanco sobre negro y firmado por los responsables.

La voz desde Bruselas ha emitido un contundente ¡No! Pero a Puigdemont le ha surgido un grave contratiempo. La firmeza a rajatabla de los izquierdistas de la Candidatura de Unidad Popular (CUP) que le recuerdan hace días que "el proceso de sentar las bases y consolidar la República catalana no puede efectuarse desde el exterior sino en Cataluña para que el pueblo participe con sus opiniones y movilización".

A los separatistas en este momento les faltan dos diputados que están en Bruselas prófugos. Su alternativa es conseguirlos de la CUP, que tiene otras exigencia a cambio de sus indispensables legisladores.

La declaración parlamentaria es fundamental para el objetivo de Puigdemont que ayer volvió a aclararlo. "Yo no tengo ninguna vocación de ser simbólico", dijo ante la juventud flamenca independentista. "La solución es desplegar la República y gestionar el gobierno de Cataluña".

En una palabra, convertir a su mansión en Waterloo, vecina a Bruselas, en un poderoso centro político que reúna su legitimidad como titular de la Generalitat, construir la República, en cuyo nombre envió el pasado domingo dos ásperos mensajes al rey y de hecho convertirse en su jefe de Estado.

Se necesitan dos votos de la izquierda para imponer a Puigdemont. 

También controlar con mano férrea el ejecutivo catalán para el que propone a Jordi Sánchez, en una celda en la madrileña prisión de Soto del Real, como candidato en la investidura.

Por ahora Puigdemont es el único candidato propuesto por Roger Torrent, de Esquerra, presidente del parlamento porque recibió el apoyo de la mayoría absoluta.

Mariano Rajoy, la Fiscalía General y los tribunales Supremo y Constitucional, se oponen a consagrar un detenido en Madrid como Jordi Sánchez, para que dirija el ejecutivo catalán.

"Si regresa será detenido"

El abogado de Carles Puigdemont, Jaume Alonso Cuevillas, confirmó  que el líder independentista solo podría ser investido presidente del Gobierno de Cataluña si regresa a la región, aunque advirtió de que en ese caso será detenido. “La única opción de Puigdemont para ser investido es volver”, dijo en una entrevista en la emisora catalana RAC1.

Puigdemont fue destituido como jefe del Gobierno catalán a final de octubre por el Gobierno español en el marco de las medidas activadas por Madrid para tratar de frenar su desafío independentista.

Desde entonces, el político permanece en Bélgica, desde donde hizo campaña para las elecciones celebradas el jueves en Cataluña.

Su candidatura, Junts per Catalunya, sumó mayoría absoluta  lo que les permitiría gobernar si así lo acordaran.

Reclaman a la UE una reacción ante el maltrato de Madrid

El expresidente catalán Carles Puigdemont se reunió ayer en Bruselas con cerca de 200 alcaldes independentistas, en un acto en el que pidió a la Unión Europea una “reacción” ante el “maltrato de las autoridades españolas” y reivindicó al cesado Gobierno catalán como el único “legítimo”.

En libertad condicional, aunque sin restricciones de actividad dentro de Bélgica, Puigdemont tachó al Gobierno de Mariano Rajoy de “fascista” y le acusó de haber cometido “un golpe de Estado” con la aplicación del 155 para restablecer el orden constitucional y estatutario.

Puigdemont y los cuatro exconsejeros que están en su misma situación judicial fuera de España reaparecieron públicamente.

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