19 de septiembre de 2013 - 22:06

Producción de ajo: la formación como herramienta

El autor recorre la historia de capacitación del INTA en este cultivo. Sostiene que es necesario compartir experiencias.

Cuando el Proyecto Ajo del INTA, con base en la Estación Experimental La Consulta, se inició hace casi 25 años, se construyó sobre tres pilares: la investigación - experimentación, la transferencia del conocimiento y el servicio a quienes forman parte de la cadena agroalimentaria y agroindustrial del ajo.

De cada uno de estos puntos hay decenas de documentos escritos que son parte del mecanismo de rendir cuenta a la sociedad de los trabajos efectuados, mucho más cuando de transferencia se trata.

No se puede transferir el conocimiento si no se tiene la vivencia de haber probado y comprobado la tecnología propuesta, por eso más de 90 técnicos del INTA y de otros organismos a lo largo del país han colaborado a desarrollarla para que hoy el sector ajero disponga de información local y regional destinada a mejorar la rentabilidad del negocio y la calidad de vida de los productores.

Todos los años el INTA La Consulta dicta cursos de capacitación en las áreas mas diversas.

Se capacita en:

-Elección de variedades y semillas de altos rendimientos.

-Manera de transportar los ajos a mercados de larga distancia durante todo el año como si recién estuviesen cosechados.

-Formación de semilleros de sanidad controlada.

-Rediseño de los galpones de empaque para cumplir con las normas mas estrictas de calidad del producto, higiene y seguridad de funcionamiento y alimentación y salud de sus operarios.

-Uso del mínimo de agroquímicos y fertilizantes para lograr máximos rendimientos e inocuidad.

-Control de calidad de procesos y productos.

-Forma de producir ajo premium y la nueva estrategia para venderlos.

-Forma de asociarse para potenciar las acciones y minimizar el riesgo de tropiezos en el mercado.

También colaboramos con otros organismos e instituciones capacitándolos en:

-Mejor aprovechamiento de los recursos financieros de prestamos bancarios.

-Dictado de una ley provincial que le permita al sector disponer de fondos para defensa de la calidad y el negocio.

-Uso de normativas sobre denominación de origen.

-Mejorar el criterio a aplicar para el cumplimiento de las obligaciones impositivas

-Promoción del agroturismo ajero como parte del calendario provincial.

-Buen uso gastronómico de ajos varietales diferenciados.

Por todo esto expuesto, resulta extraño que productores y empacadores de otras latitudes formen parte de la audiencia permanente del Proyecto Ajo/INTA, y otros más cercanos intenten buscar tecnología atraídos por “cantos de sirenas del Hemisferio Norte”.

No nos oponemos a visitar otras experiencias sobre producción e industrialización de ajo, por el contrario, hemos promovido numerosas acciones en tal sentido, pero sabemos a dónde y cuándo ir, a quién visitar, qué ver y qué aprovechar.

Bueno sería que, si desde los organismos oficiales se contribuye a realizar estos viajes, los que tuvieron la oportunidad de hacerlos vuelquen a su regreso las experiencias vividas a los colegas y pares que se quedaron por estos pagos.

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