12 de abril de 2013 - 22:36

Problemas para lidiar con la realidad

Esta semana, y en base a una convocatoria del Congreso Nacional, los representantes de la empresa brasileña Vale ratificaron que dejan el proyecto de Potasio Río Colorado y que el mismo está a la venta. En rigor, lo que están vendiendo son las acciones de la empresa que tiene, entre sus activos, la concesión para la explotación de sales de potasio en Malargüe.

Lo que sorprendió a  las autoridades fue enterarse en dicha reunión que la empresa había anticipado la noticia al gobierno de Brasil y, según afirmaron, a funcionarios nacionales, no habiéndolo hecho al gobierno provincial. También afirmaron que las razones eran las subas de costos, aunque el Gobernador les retrucó diciendo que habían abandonado proyectos en varios países.

Lo cierto es que los representantes de la empresa afirmaron que tienen 20 interesados con los que están negociando, mientras el gobernador Pérez reveló que en su viaje a China e India se han incluido reuniones con importantes grupos empresarios que podrían estar interesados en invertir. La pregunta que surge es: ¿hay interesados o se están enterando? ¿Es viable el proyecto como fue planteado?

Por ahora son preguntas sin respuestas claras, pero lo cierto es que el proyecto, como fue planteado por Vale, hoy parecería inviable por los costos asociados. En realidad, el proyecto fue planteado para exportar sales de potasio a Brasil y de eso se desprende la necesidad de contar con un ferrocarril hacia la costa atlántica y un puerto en Bahía Blanca.

Pero el proyecto podría cambiar drásticamente si elimina esta opción y se decide embarcar desde puertos chilenos hacia destinos del área del Pacífico. Hay que recordar que los fletes internos en Argentina son más caros que los fletes de ultramar, por lo que se evitaría el costo de construir un ferrocarril nuevo.

El mismo gobernador señaló que el proyecto debe ser rediscutido, ya que no es necesario plantear, al menos en forma inicial, un megaproyecto como el que había proyectado Vale y puede comenzarse con menos producción, achicando los costos iniciales y diluyendo las necesidades de inversión.

Problemas de gestión

Es indudable que algunos argumentos esgrimidos por la empresa son reales. Los crecientes costos internos generados por la inflación, ante el atraso cambiario, se transforman en crecimiento de los costos medidos en dólares. De la misma forma, el problema de ingresar capitales que son tomados a un dólar de $ 5,15 y la imposibilidad de girar dividendos, son elementos que impactan sobre las decisiones de inversión de cualquier empresa extranjera, así como en las nacionales.

No obstante, el sector minero ha sufrido un duro golpe en el último año, que ha puesto en tela de juicio su modelo de gestión en todo el mundo. Basta solo mirar que Vale había contratado a dos empresas que subcontrataron a otras dos empresas y estas volvieron a subcontratar a empresas que también lo hicieron, nos marca que solo en pases de mano había un sobre costo en la obra civil de más del 70%.

Este porcentaje es superior al monto de impuestos del cual las compañías mineras se quejan y deja claro que, al menos durante los últimos diez años, los ejecutivos mineros, con el precio de los metales, se sintieron jeques árabes sin medir costos en forma adecuada y racional.

La misma formulación del proyecto, con un ferrocarril nuevo, existiendo tantos kilómetros de vías disponibles en la Argentina, parecía un derroche de soberbia, además de plata. Hay que pensar que cuando los brasileños calcularon la inversión el potasio se vendía a 240 dólares la tonelada y ahora vale 400 dólares. ¿Por qué entonces el miedo?

Es indudable que a Vale le pegó muy fuerte la caída del precio internacional del hierro junto a una caída de la demanda. El hierro representaba el 70% del negocio y era la base de la caja que les permitía proyectar en forma faraónica. Cuando la caja se fisuró, hicieron agua todos los proyectos, además se resintió el crédito de la empresa, porque estos proyectos no se financian con capital propio sino emitiendo bonos en mercados específicos.

Una crisis extendida

El caso de Vale nos llama la atención porque era una inversión muy importante para la provincia y porque generaba un efecto derrame sobre actividades conexas y proveedores de todo tipo de bienes y servicios, y que los sectores que están en contra de la minería nunca quisieron admitir.

Pero al parecer, este es un problema que acarrean la mayoría de las compañías mineras en un momento en que los precios dejaron de crecer, la demanda cayó y el dólar se ha venido revaluando sistemáticamente.

Hace unos días tuve la posibilidad de conversar con un empresario chileno del sector minero, quien estuvo en Canadá en marzo en la última gran reunión anual del sector. Contaba este empresario que, a diferencia de otras reuniones, en esta ocasión nadie presentó ningún proyecto nuevo sino que muchos iban a tratar de vender proyectos que no podían financiar. Por lo que él pudo saber, ninguno consiguió comprador, al menos en dicha reunión.

Pero una de las cosas que le llamó la atención fue que la reflexión general de los altos directivos era que debían cambiar los sistemas de gestión. Que ya no se podía seguir con la excesiva subcontratación que encarecía los costos, pero reconocían que no tenían una planta ejecutiva para asumir este nuevo modelo.

Por otra parte, admitían que les había pasado lo mismo que a las petroleras en los años dorados, entre 2003 y 2008, cuando el crudo llegó hasta los 150 dólares el barril. En esa ocasión, subieron en forma exponencial los precios de todos los insumos y servicios, a tal punto que las grandes petroleras comenzaron a vender yacimientos a pequeñas compañías formadas por antiguos ejecutivos, que armados con software sofisticado y alta tecnología de gestión siguieron adelante.

Es verdad que se cometieron errores, tanto a nivel del gobierno nacional como provincial. La falta de comunicación, de supervisión y de información hizo que nadie pudiera prever lo sucedido. Pero quizás el problema más grave, y es el que asuela a nuestros gobernantes, es que no están al tanto de la mayoría de las tendencias y las particularidades de cada sector. Las fallas están en los grupos técnicos que deben seguir cada actividad y mantener en forma actualizada la información.

Vivimos en una realidad muy dinámica en la cual el cambio es lo único constante. Sin profesionales con la mente muy abierta, muy calificados y con las antenas bien direccionadas, siempre llegarán tarde.

LAS MAS LEIDAS