Hoy se cumplen 40 años del regreso deJuan Domingo Perón a la Argentina, el 17 de noviembre de 1972. Después de diecisiete años y dos meses de ausencia, el hombre fuerte de la Argentina ponía fin a su exilio político.
Hoy se cumplen 40 años del regreso deJuan Domingo Perón a la Argentina, el 17 de noviembre de 1972. Después de diecisiete años y dos meses de ausencia, el hombre fuerte de la Argentina ponía fin a su exilio político.
¿Qué había ocurrido durante ese tiempo?
La caída de Perón produjo la llegada al poder de la "Revolución Libertadora" (1955-1958), y con ella el intento de "desperonizar" al país, durante la gestión de Aramburu-Rojas. La salida electoral se dio a través del triunfo de la Unión Cívica Radical Intransigente, y merced al pacto entre Perón y Frondizi. Sin embargo, los cambios de la política exterior en los años '60, y los constantes intentos golpistas, minaron al gobierno de Frondizi y en marzo de 1962 fue destituido.
A pesar de ello, las FFAA no pudieron tomar el poder ya que J.M. Guido invocó la ley de Acefalía y fue reconocido como presidente provisional. El "interregno" de Guido (1962-1963) quedó atrapado por el conflicto entre militares "Azules" y "Colorados"; triunfantes los primeros, se llamó a elecciones, las que consagraron el triunfo de Illia con solo el 25% de los votos, ya que el justicialismo declaró la abstención.
Su presidencia (1963-1966) nació débil y carente de todo apoyo; el llamado "vacío de poder" determinó su derrocamiento, el 28 de junio de 1966. La "Revolución Argentina" duró siete años y devoró a tres presidentes militares: Onganía (1966-1970), Levingston (1970-1971) y Lanusse (1971-1973).
Cuando estalló el "Cordobazo" (1969) la gestión del primero de ellos empezó a tambalear; su sueño presidencial terminó cuando el 29 de mayo de 1970 fue secuestrado el general Aramburu. El asesinato del ex presidente fue el punto de inflexión de su gobierno: había irrumpido en la Argentina la guerrilla urbana y el grupo "Montoneros" se adjudicaba el hecho.
La breve presidencia de Levingston pasó sin pena ni gloria y finalizó en marzo de 1971, cuando asumió el gobierno de la Nación un militar de pasado antiperonista, caudillo castrense y operador social: Alejandro Lanusse, quien se dio cuenta que había que negociar con Perón y no ignorarlo; el presidente entregó el cadáver embalsamado de Eva Duarte y restituyó a Perón su grado militar y el uso de su uniforme de general de la Nación, en búsqueda de una estrategia que le permitiera lograr lo que él denominaba el GAN (Gran Acuerdo Nacional).
¿Qué hacía Perón mientras tanto? El peronismo del exilio expresaba violentamente sus diferencias; había un peronismo político y uno gremial, uno del interior y otro porteño, uno de derecha y otro de izquierda. Por encima de todo ello, el viejo caudillo trataba de impedir que el movimiento se disgregara; sin embargo, a la hora de la verdad, sobre el ideólogo se imponía el militar realista y el político pragmático y el beneficiado era casi siempre el "peronismo histórico", ese que él había creado en 1946.
Las negociaciones entre Perón y Lanusse fracasaron, los ataques de la guerrilla aumentaron; el presidente había anunciado el llamado a elecciones para comienzos de 1973. Lanusse tensó aun más la cuerda: en una reunión en el Colegio Militar expresó: " ... Si Perón no vuelve al país no será porque no pueda, sino porque no le da el cuero". El desafío estaba hecho, el "león herbívoro" acusó el golpe de esta expresión cuartelera y decidió poner fin a sus diecisiete años de exilio.
Contra todos los pronósticos, el hecho histórico imprevisible e impensado se produjo: el viernes 17 de noviembre de 1972, a las 11 horas, el DC-8 de Alitalia aterrizó en Ezeiza, trayendo a bordo al viejo líder, acompañado de una nutrida comitiva; un impresionante operativo de seguridad había montado el gobierno para impedir que tomara contacto con la gente.
Al descender de la escalerilla ese día nublado y lluvioso, Perón fue protegido por el paraguas de José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT, transformándose en un símbolo de la vuelta del hombre fuerte de la Argentina.
"No tengo odios ni rencores, no es tiempo de revanchas, retorno como pacificador de los espíritus; para un argentino no hay nada mejor que otro argentino". Estas palabras encerraban una idea de reconciliación.
Perón permaneció veintiocho días en el país, instalado en una casa quinta de Gaspar Campos del partido de Vicente López, recibió a dirigentes gremiales, empresarios y políticos, entre ellos a Ricardo Balbín, quien debió saltar una tapia desde una casa vecina para entrevistarse con él.
Vivir con Perón sería ahora el tema predominante y excluyente de los argentinos; no fue tarea fácil, pero tampoco lo fue para Perón vivir con los argentinos. Sin embargo, algo quedaba aún por dilucidar, y era quién sería el candidato del Frejuli para las elecciones de 1973. Perón estaba inhibido, de acuerdo con lo dispuesto por la Justicia Electoral. A su regreso a Madrid, el propio Perón anunció la fórmula del Frente: Héctor J. Cámpora - Vicente Solano Lima (un peronista fiel y ortodoxo y un conservador popular).
Otra vez el 17 aparecía en la historia del peronismo; el primero había sido el de octubre de 1945, el Día de la Lealtad Popular, cuando una multitud reunida en la Plaza de Mayo reclamó la presencia del entonces coronel. Ahora, diecisiete años y dos meses después, otro 17, esta vez de noviembre, pasaba a ser Día del Militante en la liturgia peronista, como homenaje a los miles y miles de jóvenes que concurrieron a Ezeiza pero que no pudieron tomar contacto con su líder.
Todo lo expresado tendrá su correlato histórico cuando Perón regrese definitivamente a la Argentina el 20 de junio de 1973 en una jornada signada por la intolerancia, la violencia y la muerte, producto del choque entre los sectores antagónicos del peronismo, que disputaban abiertamente la preeminencia de Perón; ese día la Argentina de la irracionalidad mostraría su perfil más crudo y realista.
Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de diario Los Andes.