Hay cada vez más informes en el sentido de que Estados Unidos se está involucrando más profundamente en el apoyo a los rebeldes de Siria que intentan derrocar al presidente Bashar Assad. Hay un firme argumento a favor de que todos hagan más para ponerle fin a la guerra civil de Siria antes de que el Estado sirio colapse totalmente y antes de que su veneno sectario y refugiados desestabilicen más a Líbano, Irak y Jordania.
Sin embargo, espero que antes de que el presidente Barack Obama se involucre más profundamente en Siria obtenga respuestas satisfactorias a las siguientes preguntas: la insurrección en contra de Assad empezó el 15 de marzo de 2011. Desde ese día, su caída ha sido pronosticada cada mes. ¿Por qué ha sido él capaz de mantenerse por tanto tiempo?
La ayuda militar de Rusia e Irán ciertamente sirve, pero también el apoyo del que él aún goza en comunidades clave.
La secta minoritaria de los alauitas, a la que pertenece Assad, ha estado gobernando desde 1970, constituye 12% de los 22 millones de habitantes de Siria y cree que ellos o gobiernan o mueren a manos de la mayoría de los musulmanes sunitas del país (74%).
Los cristianos sirios, quienes representan 10%, y algunos musulmanes sunitas de tendencia seglar, particularmente comerciantes, también han jugado su suerte con Assad, debido a que creen que si él no gobierna, lo hará el caos. Ninguno de ellos cree que los rebeldes puedan o vayan a erigir una democracia estable y secular, amén de multisectaria, tras Assad. ¿Por qué pensamos nosotros que ellos están equivocados?
¿Cuáles son los objetivos de Qatar y Arabia Saudita? ¿Debemos creer que estas dos monarquías archirrivales del fundamentalismo wahabí, los dos principales patrocinadores y proveedores de armas de la insurrección siria, realmente están interesados en crear una democracia multisectaria y multipartidista en Siria, lo cual no tolerarían en sus propios países?
Los rebeldes de Siria caen en tres grupos: aquellos demócratas que quieren ser libres para ser ciudadanos en un país donde todos tienen los mismos derechos; los que quieren ser libres para ser más islámicos; y aquéllos que quieren ser libres para ser más sectarios, para ver a la mayoría sunita de Siria expulsando a la gobernante minoría alauita. ¿Quién puede garantizarles a los alauitas sirios o cristianos que tendrán un sitio en Siria después de Assad, si los rebeldes no pueden llevarse bien entre sí?
La guerra civil del Líbano ardió durante 14 años. Se resolvió finalmente con el acuerdo de paz Taif de 1989, basándose en el principio “sin victorioso, no hay derrotados”. Permitió que la minoría cristiana del Líbano fuera “sobrerrepresentada” para asegurarles que sus intereses estuvieran protegidos en el Líbano en el futuro. Si bien los cristianos integraban probablemente 35% de la población, les dieron una división 50-50 con musulmanes libaneses en el Parlamento.
No se puede esperar que la mayoría sunita de Siria, decenas de miles de los cuales han sido masacrados por Assad, busque un acercamiento con los alauitas de la noche a la mañana. Sin embargo, ¿podemos esperar que, con el tiempo, los rebeldes garanticen un futuro para los alauitas y cristianos en Siria, que es la única forma en que el Estado puede permanecer intacto? ¿O estamos de acuerdo en que los alauitas se forjen su propia patria en Siria, los sunitas tomen el resto y los cristianos se muden a Canadá?
La lección de Irak, Egipto, Túnez y Libia es que mientras más pronto se restablezca la seguridad, más personas estarán listas para pensar y actuar como ciudadanos en vez de sectas o tribus. Tras la caída de Assad, ¿quién mediará entre las comunidades y milicias dentro de Siria para llevar el orden? ¿Realmente creemos que Siria después de Assad, que al parecer no tiene un Nelson Mandela, será capaz de formar por sí solo un gobierno multisectario para gobernar a todo el país sin una fuerza internacional de botas sobre el territorio, con la bendición de Naciones Unidas o la Liga Árabe, que actúe como árbitro? ¿Y quién en la Galaxia de la Vía Láctea quiere ese puesto?
En resumen: sabemos qué tipo de Siria nos gustaría ver surgiendo, y tenemos una buena idea de los terribles costos de no alcanzar eso y que la guerra continúe. Sin embargo, no veo un consenso dentro de Siria -o siquiera dentro de la oposición- por el tipo de Siria multisectaria y democrática a la que aspiramos. En este tipo de situación, existen tres opciones básicas:
Nosotros y alguna coalición global podemos invadir Siria, como hicimos en Irak, sentarnos con las partes y forjar el tipo de Siria que queremos. Sin embargo, eso aún no ha tenido éxito en Irak, a un enorme costo, y no hay el más mínimo apoyo hacia eso en Estados Unidos. Olvídenlo.
Podemos tratar de contener el conflicto endureciendo a Turquía, Jordania, Líbano e Israel, esperar a que los partidos sirios se agoten y después tratar de forjar un acuerdo de cese el fuego, enfocado a compartir el poder.
O podemos permitir que la guerra siga su curso con la certeza de más asesinatos terribles, la probabilidad de que se extienda a estados vecinos y la posibilidad de que conduzca a la fractura de Siria en mini estados sunita, alauita y kurdo.
Dudo que solo armar a rebeldes “bonitos” produzca la Siria que queremos; sin embargo, sí podría arrastrarnos en formas que pudiéramos no querer.
Pero, si alguien puede exponer el argumento en cuanto a que armar a rebeldes seculares-nacionalistas incrementa las probabilidades de obligar a Assad y los rusos a un arreglo, y derrotar a los rebeldes islamistas después de que Assad caiga, estoy listo para escuchar.
Este es un problema del infierno. A veces, lo necesario y deseable es imposible, razón por la cual elogio al presidente Obama por su cautela, hasta ahora.