Alfonso de Prat-Gay, con de y guión medio -el apellido es catalán y significa pradera alegre- es, como el presidente electo, Mauricio Macri, un egresado del colegio Cardenal Newman, con llegada al centro del establishment nacional tras su paso por distintas oficinas del banco JP Morgan.
Hincha de Boca Juniors, asegura escuchar "todo lo del flaco Spinetta" y muestra una gran versatilidad a la hora de trabajar: colaboró con Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Elisa Carrió y, ahora, con el próximo jefe de Estado.
Cumplió 50 años ayer y es padre de Clara, Alfonso e Iñaki, fruto de su relación con Lourdes, su ex mujer, con quien se casó cuando tenía 28 años.
Fue presidente del Banco Central entre 2002 y 2004, es decir, con Duhalde y con Kirchner, y fue diputado nacional (2009-2013) por la Coalición Cívica-ARI de Carrió.
Entre 1994 y 2001 trabajó en las oficinas porteñas, de Nueva York y de Londres de JP Morgan: "No me molesta para nada que me lo recuerden, me lo tiran como si en el Morgan se reducían cabezas en el sótano. Aprendí un montón de cosas que después fueron esenciales a mi gestión en el Central. No le podés contar las costillas a los banqueros si no los conocés", se defendió en su momento.
Del mismo modo, aclaró que con el kirchnerismo se entusiasmó "en el arranque. Creo que la gran diferencia fue Kirchner con votos y sin votos.
Lo que me decepcionó fue que cuando tuvo los votos, se sacó la careta y fue el de Santa Cruz. Cuando no tenía los votos era otra cosa, los primeros dos años del kirchnerismo son muy diferentes de todos los demás. Ni qué hablar de lo que es el cristinismo".
Ex alumno del colegio Cardenal Newman, el mismo de Macri, y también de Rogelio Frigerio, el constructor Nicolás Caputo, José Torello, Pablo Clusellas y Francisco Irarrazával, todos con peso, a su modo, en la gestión macrista.
El 19 de febrero de 2012, mientras la presidenta Cristina Fernández Kirchner festejaba en la intimidad su cumpleaños, de Prat-Gay fue uno de los 10 del círculo íntimo de Amalia Lacroze de Fortabat que cargó el féretro de la multimillonaria en el cementerio de la Recoleta.
Designado en su momento para administrar la herencia que dejó la "Dama de Cemento", calculada en 1.000 millones de dólares, desde las usinas oficialistas le endilgaron haber derivado hacia paraísos fiscales 1025 millones de dólares obtenidos de la venta de Loma Negra, como así también cuentas no declaradas en Suiza, lo que siempre rechazó.
"Soy idealista. Amo a mi país, creo firmemente en la democracia, en la igualdad de oportunidades, en la integración social, en que los cambios culturales son posibles, y en que el fin no justifica los medios. Creo en Dios. Soy economista.
Entiendo la economía como una ciencia social en el mejor de los casos y en un arte en la mayoría de los casos. Entiendo a mi profesión como una herramienta al servicio de la gente", se definió alguna vez.
El cepo cambiario, las multinacionales que no pueden girar fondos al exterior, los holdouts, el juez Thomas Griesa, el INDEC y la inflación, son algunos de los desafíos que lo esperan desde el viernes 11 de diciembre.