24 de noviembre de 2012 - 22:42

La era de la posibilidad

Por todo el mundo se está avanzando en el “posfamilialismo” por el cual la familia tradicional de dos padres queda en minoría frente a otras opciones de familia. Pero lo preocupante no es eso, sino la cantidad de personas que deciden vivir solas por razon

En algún punto durante la generación pasada, la gente por todo el mundo entró a lo que pudiéramos llamar la era de la posibilidad. Se volvió intolerante hacia cualquier arreglo que pudiera limitar sus opciones personales.

La transformación ha sido liberadora, y está conduciendo a algunos cambios bastante asombrosos. Por ejemplo, durante siglos, la mayoría de las sociedades humanas guiaron forzosamente a la gente hacia familias de dos padres. Actualmente, ese tipo de familia es vista con frecuencia creciente tan sólo como una opción entre muchas.

El número de estadounidenses que vive solo se ha disparado, yendo del 9% en 1950 a 28% hoy día. En 1990, 65% de los estadounidenses informó que los hijos son de suma importancia para un matrimonio exitoso. Actualmente, tan solo 41% de los estadounidenses dice creer eso. Hoy hay más casas estadounidenses con perros que con hijos.

Esto no es un fenómeno particular de Estados Unidos. En Escandinavia, entre 40 y 45% de la gente vive sola. El número de nuevos matrimonios en España ha bajado de 270.000 en 1975 a 170.000, al tiempo que el número total de nacimientos españoles por año ahora es menor a su nivel registrado en el siglo XVIII.

Treinta por ciento de las mujeres alemanas informan que no se proponen tener hijos. En un sondeo de 2011, la mayoría de las mujeres taiwanesas menores de 50 años dijo que no quería hijos. Las tasas de fertilidad en Brasil han bajado de 4,3 bebés por mujer hace 35 años, a 1,9 bebés en los tiempos actuales.

Todos estos son cambios culturales y demográficos pasmosamente acelerados. El mundo se está moviendo esencialmente en la misma dirección, de sociedades orientadas a la familia de dos padres a sociedades de cafetería con muchas opciones.

Este fenómeno mundial ha sido analizado expertamente en un informe titulado “El auge del posfamilialismo: ¿El futuro de la humanidad?”, escrito por un equipo de académicos que incluye a Joel Kotkin, Anuradha Shroff, Ali Modarres y Wendell Cox.

¿Por qué está ocurriendo esto? El informe ofrece muchas explicaciones. La gente es menos religiosa. La gente en muchas partes del mundo es más pesimista y siente mayor tensión económica. Además, todo parece indicar también que el capitalismo mundial es uno de los factores, en particular, en Asia.

Muchas personas están comprometidas con su desarrollo profesional y temen que si no dedican muchas horas al trabajo, se quedarán atrás o limitarán opciones en su estilo de vida.

Toru Suzuki, investigador en el Instituto Nacional de Población e Investigación de Seguridad de la Sociedad en Japón, le dio al equipo de Kotkin esta explicación en su forma más pura: “Bajo los sistemas social y económico de países industrializados, el costo de un hijo supera la utilidad del hijo”.

Singapur es uno de los casos más interesantes. Al igual que la mayoría de las sociedades asiáticas, solía centrarse de manera increíble en la familia. Pero, a medida que la economía entró en auge, la tasa de matrimonios se desplomó. Singapur ahora presenta una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo. “El acento en Singapur no está en gozar la vida, sino en llevar un marcador: en la escuela, en empleos, en ingresos”, les dijo a los investigadores un demógrafo singapurense de 30 años. “Muchos consideran que apegarse a alguien es un impedimento para esto”.

Este cambio cultural seguramente tendrá enormes consecuencias. Mundialmente, les irá bien a países que mantienen su fertilidad, como Estados Unidos, en tanto países que no lo hagan, como Japón, decaerán. En términos geográficos, los solteros dominarán la vida de la ciudad mientras las familias de dos padres estarán afuera, en los suburbios.

Políticamente, la gente casada en Estados Unidos tiene mayores probabilidades de votar por los republicanos; Mitt Romney ganó con facilidad entre electores casados, incluidas mujeres casadas. Los demócratas, en tanto, han tenido resultados mucho mejores relacionándose con gente soltera. El presidente Barack Obama aplastó a Romney entre los solteros, con 62% contra 35%.

Los resultados de la elección de 2012 en Estados Unidos ilustran la transición gradual que estamos haciendo de un tipo de demografía (la presente coalición republicana) hacia otro tipo de demografía (la coalición demócrata). El surgimiento del posfamilialismo es un elemento de ese cambio.

En mi perspectiva, la era de la posibilidad se fundamenta en una idea errónea. La gente no está en mejores condiciones cuando le dan la máxima libertad personal para hacer lo que le venga en gana. Está en mejor situación cuando está relacionada con compromisos que trascienden la elección personal; compromisos con la familia, Dios, su oficio y el país.

La forma más segura en que la gente se ata es a través de la familia. Como cuestión práctica, la familia tradicional es una manera efectiva de inducir a la gente a cuidar de otros, volverse activos en sus comunidades y dedicarse al futuro a largo plazo de su nación y de los suyos. Por lo tanto, nuestras leyes y actitudes deberían ser parciales hacia la formación de la familia y fertilidad, incluidos créditos fiscales por hijos, generosas políticas de permisos familiares para ausentarse y aspectos similares.

Sin embargo, la familia de dos padres obviamente no es la única manera en que la gente se ata sola. Estamos entrando inevitablemente a un mundo en el cual más personas buscan maneras diferentes de formar vínculos. Antes de saltar a la conclusión de que el mundo se está yendo al diablo, probablemente sea buena idea investigar estos aparatos de compromiso en surgimiento.

El problema no es necesariamente una cambiante estructura familiar. Es la gente que va por la adultez intentando perpetuamente mantener abiertas sus opciones.

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