Los 34 obispos chilenos que visitaron el Vaticano por los casos de abuso sexual y encubrimiento pusieron a disposición del Papa Francisco sus renuncias para que sea este quien decida su futuro. La información fue revelada por el obispo de Santiago, Fernando Ramos quien agregó que todos ellos piden perdón a las víctimas.
De acuerdo con los medios chilenos, Ramos, emitió un comunicado anunciando que "probablemente mañana (viernes)" tenga lugar un encuentro después del cual se puedan comunicar las conclusiones respectivas, además de reconocer que como cuerpo católico están "muy satisfechos" tras las reuniones con el Sumo Pontífice.
"Efectivamente el Papa y nosotros estamos dolidos. Hemos llegado con dolor y vergüenza por los acontecimientos que todos conocemos, y evidentemente estamos en este proceso de discernimiento cómo resolverlo", dijo Ramos.
Los obispos están siendo cuestionados por presuntos encubrimientos en los abusos cometidos por el sacerdote Fernando Karadima y otros miembros del clero chileno entre 1980 y 1995. Dicho sacerdote fue sancionado en 2011 por la Santa Sede y retirado de sus funciones.
Juan Barros, actualmente el obispo de la diócesis de Osorno, es el principal acusado de encubrimiento y afirman que no solo tapó los abusos sino que presenció algunos.
El Papa encargó una investigación y en los últimos días recibió a las víctimas y a los 34 prelados.