29 de abril de 2026 - 18:00

Una tesis muestra que los niños que maduraron prematuramente no se perdieron hitos del desarrollo, desarrollaron antes una capacidad clave

Tesis doctoral. No siempre era “haber dejado de ser niños”. En muchos casos, esa madurez precoz significaba otra cosa.

En algunos contextos, esa madurez temprana empuja el desarrollo anticipado de habilidades de afrontamiento y de una sensibilidad muy fina para detectar emociones ajenas.

No se “saltearon” todo: aprendieron antes a leer el ambiente

Una tesis doctoral de la Universidad de Georgia sobre parentificación trabajó, entre otras cosas, con una medida de “conciencia parental”, es decir, la capacidad de los chicos para registrar tristeza y enojo en sus padres, y describió que ciertas respuestas podían funcionar como estrategias adaptativas de afrontamiento y regulación emocional en niños emocionalmente parentificados.

Eso ayuda a entender por qué algunos chicos que maduraron de golpe no parecían simplemente más serios: muchas veces estaban desarrollando antes una capacidad para leer el estado emocional del otro y acomodarse en función de eso.

En la vida real, esta señal no aparecía como una gran teoría. Se veía en el nene que detectaba tensión apenas entraba a una habitación, en la nena que cambiaba el tono para no empeorar una discusión o en el chico que sabía, casi sin pensarlo, cuándo había que ayudar, cuándo convenía desaparecer un rato y cuándo un adulto estaba triste aunque dijera que no pasaba nada.

835b5d21-0b41-4df3-847e-42f3f5feea03

Esa lectura es consistente con lo que la tesis midió como sensibilidad temprana frente al mundo emocional de los padres.

La capacidad que más aparece en los estudios

Si hay una habilidad que se repite cuando este tema se investiga, es el afrontamiento adaptativo.

Un estudio longitudinal muy citado, publicado en Family Process, encontró que la parentificación temprana predijo mejores habilidades de afrontamiento adaptativo seis años después, además de menos consumo de alcohol y tabaco, en una muestra de hijos de padres con VIH/SIDA.

Traducido a algo más cotidiano, no significa que esos chicos “salieran ilesos” ni que todo les hiciera bien.

Significa que algunos aprendieron antes a reacomodarse, improvisar, aguantar incertidumbre y funcionar en contextos exigentes. Esa capacidad puede parecer fortaleza desde afuera, pero muchas veces nació de haber tenido que adaptarse demasiado pronto.

La parte útil para entenderlo hoy

Si conocés a alguien que de chico fue “el responsable”, “el ubicado” o “el que entendía todo”, capaz esto te suena. Muchas de esas personas hoy siguen mostrando una combinación muy visible: captan rápido lo que pasa alrededor, anticipan problemas y se adaptan antes que otros cuando el clima cambia.

Esa lectura no sale de la nada; encaja con la evidencia que asocia ciertas formas tempranas de parentificación con más conciencia emocional del entorno y con mejores recursos de afrontamiento en algunos contextos.

El error es romantizarlo por completo

Ahora bien, la propia revisión integrada de 2023 es clara en esto: la parentificación puede tener efectos positivos y negativos, y solo tiende a volverse más adaptativa cuando hay apoyo, validación, roles acordes a la edad y una percepción menos injusta de lo que se está haciendo. Sin esos amortiguadores, la carga puede perjudicar el desarrollo emocional y cognitivo y limitar experiencias propias de la infancia.

LAS MAS LEIDAS