5 de marzo de 2026 - 12:19

Un estudio revela que el consumo regular de queso podría desempeñar un papel protector frente a un problema de salud global

Un estudio japonés halló que comer queso con moderación podría asociarse a menor riesgo de demencia. Qué dice la evidencia y qué tener en cuenta.

La demencia es uno de los mayores desafíos de salud global: más de 55 millones de personas viven con esta condición, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En ese contexto, investigaciones recientes, como las que analizan hábitos cotidianos dentro de la salud pública y el envejecimiento, buscan factores modificables.

Un estudio japonés sugiere que el consumo regular de queso podría estar vinculado con menor riesgo.

La evidencia proviene de una investigación publicada en 2025 en la revista científica Nutrients, liderada por el Centro Nacional de Geriatría y Gerontología de Japón junto con la Universidad de Niimi y la Universidad de Chiba (Jeong S. et al., 2025).

El trabajo encontró que consumir queso al menos una vez por semana se asoció con una reducción relativa del riesgo de demencia.

Qué encontró el estudio sobre el queso y la demencia

El análisis se basó en datos del Estudio de Evaluación Gerontológica de Japón (JAGES), con 7.914 adultos mayores de 65 años sin diagnóstico previo de demencia.

Los investigadores compararon dos grupos:

  • Personas que consumían queso al menos una vez por semana.

  • Personas que no lo consumían.

Un estudio revela que el consumo regular de queso podría desempeñar un papel protector frente a un problema de salud global (2)

Durante tres años de seguimiento, desarrollaron demencia:

  • 3,4 % de quienes comían queso.

  • 4,5 % de quienes no lo hacían.

Esto equivale a una reducción relativa del riesgo cercana al 24 %. Tras ajustar variables como dieta general, ingresos o educación, el efecto se mantuvo (alrededor del 21 %), según el estudio publicado en Nutrients.

Los autores aclaran que los resultados muestran asociación, no causalidad directa.

Por qué el queso podría influir en la salud cerebral

Los investigadores plantean varias hipótesis biológicas basadas en la composición nutricional del queso.

Entre los factores posibles se destacan:

  • Vitamina K2, que participa en la salud vascular y el metabolismo del calcio.

  • Proteínas y aminoácidos esenciales, importantes para la función neuronal.

  • Péptidos bioactivos, con potencial efecto antiinflamatorio y antioxidante.

  • Probióticos presentes en quesos fermentados, que podrían influir en el eje intestino-cerebro.

De acuerdo con especialistas en nutrición y neurociencia, la inflamación crónica y los problemas vasculares son factores relevantes en el deterioro cognitivo, por lo que estos nutrientes podrían tener un rol indirecto.

Un estudio revela que el consumo regular de queso podría desempeñar un papel protector frente a un problema de salud global (3)

Qué dicen los expertos sobre interpretar estos resultados

Los propios autores señalan limitaciones importantes del estudio:

  • El consumo de queso se midió solo al inicio.

  • No se evaluaron cantidades ni cambios en el tiempo.

  • Los diagnósticos se basaron en registros administrativos, no clínicos directos.

  • No se analizaron factores genéticos como el APOE ε4.

Además, quienes comían queso tendían a tener dietas más equilibradas y mejores indicadores funcionales, lo que podría influir en los resultados.

Por eso, organismos como la OMS subrayan que la prevención de la demencia depende de múltiples factores: actividad física, alimentación equilibrada, control cardiovascular y estimulación cognitiva.

Qué tener en cuenta si lo incorporás a la dieta

Los datos sugieren que el consumo moderado podría ser suficiente para observar asociaciones poblacionales.

Algunas recomendaciones generales:

  • Priorizar porciones moderadas.

  • Integrarlo a una dieta variada con frutas, verduras y pescado.

  • Evitar excesos por su contenido de sodio y grasas.

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