Pensar qué cocinar cada mediodía puede convertirse en un problema. Entre el trabajo, el estudio, los chicos y el poco tiempo, el almuerzo termina resolviéndose con lo primero que aparece en la heladera. Si además querés evitar comer preparaciones con harina, el desafío parece mayor.
Pero la buena noticia es que se puede comer rico, variado y casero sin prender el horno durante horas. Las recetas sin harina no tienen por qué ser aburridas ni repetitivas.
Con verduras, carnes, huevos, legumbres y lácteos se pueden armar platos completos, saciantes y llenos de sabor. La clave está en combinar bien los ingredientes y elegir preparaciones simples, de esas que salen casi de memoria y no exigen técnicas complicadas.