Hay recetas que nacen para el mate. No importa si es a la mañana temprano, en la merienda o en esa ronda improvisada de la tarde: siempre hace falta algo salado, casero y tentador. Y si además es sin gluten, mejor todavía.
Estos palitos para el mate son crocantes por fuera, suaves por dentro y tienen un sabor intenso a queso que los vuelve irresistibles.
Hay recetas que nacen para el mate. No importa si es a la mañana temprano, en la merienda o en esa ronda improvisada de la tarde: siempre hace falta algo salado, casero y tentador. Y si además es sin gluten, mejor todavía.
Estos palitos materos cumplen con todo eso y más: son crocantes por fuera, suaves por dentro y tienen ese sabor intenso a queso que los vuelve irresistibles.
Son ideales para quienes no consumen gluten o tienen celiaquía, pero también para cualquiera que quiera probar algo distinto. La base se hace con harina para arepas —harina de maíz precocida, fácil de conseguir en supermercados argentinos— y se combina con queso provolone, queso crema y un toque de espinaca que suma color y humedad. El resultado es una masa firme, fácil de trabajar y muy rendidora.
Lo mejor es que no necesitás técnicas complicadas ni utensilios especiales. En menos de 10 minutos podés tener la masa lista y en media hora los palitos salen dorados del horno. También se pueden freezar antes de cocinar, lo que los convierte en un comodín perfecto para tener siempre a mano.