La aparición de un colibrí encasa es mucho más que un evento estético. Estas aves, que solo habitan en el continente americano, son admiradas por su vuelo acrobático y su capacidad de aletear hasta 200 veces por segundo. Para muchos, su visita representa una conexión espiritual cargada de optimismo.
Según el Feng Shui, la llegada de un colibrí indica que el entorno está limpio energéticamente y abierto a vibraciones positivas. Se lo asocia con la alegría, la renovación y el amor. En diversas culturas, se cree que son mensajeros de seres queridos fallecidos que traen consuelo y paz a quienes los observan.
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La mitología maya refuerza esta idea. Cuenta la leyenda que los dioses crearon al colibrí a partir de una flecha de jade para que fuera el encargado de llevar los pensamientos y deseos de un lugar a otro. Por su parte, los aztecas lo vinculaban con Huitzilopochtli, el dios del sol y la guerra, simbolizando la fuerza y la resurrección de los guerreros.
Ciencia y consejos para tenerlos en tu jardín
Más allá de lo espiritual, la ciencia ha descubierto datos asombrosos sobre su inteligencia. Se ha comprobado que poseen una memoria excepcional y pueden distinguir a las personas por la forma del rostro, el cuerpo y el color de la ropa. Incluso, suelen acercarse más rápido a los alimentadores si quien los llena es una persona familiar.
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Para atraerlos de forma segura, los expertos recomiendan evitar los néctares comerciales con colorantes, ya que pueden ser dañinos. La receta ideal es mezclar una medida de azúcar de mesa por cuatro de agua. Es fundamental usar bebederos de vidrio y no de plástico, ya que estos últimos liberan sustancias tóxicas bajo el sol.
Si querés que tu jardín "explote" de colibríes, sembrá plantas nativas como lavanda, mirto o aretillo. Recordá que no son amuletos y no deben vivir en cautiverio; su magia reside en la libertad de su vuelo.