Si tenés un repasador roto o muy viejo, posees un tesoro: cómo reciclarlo para darle un nuevo uso en el hogar
El reciclaje casero demuestra que objetos que suelen ser descartados porque cumplieron un ciclo, pueden ser aliados clave para el orden y el cuidado del hogar.
Reciclar en casa se transformó en el último tiempo en una práctica cotidiana, útil y cada vez más creativa. En ese universo de objetos del hogar es que los repasadores viejos o rotos ocupan un lugar especial, ya que en lugar de ser descartados, pueden tener una nueva utilidad.
Los repasadores manchados, gastados o con costuras vencidas, muchas veces terminan en la basura cuando todavía pueden tener una segunda vida. Lejos de la cocina y de su función original, estos textiles pueden convertirse en aliados clave para el orden y el cuidado del hogar.
repasador viejo
Una de las ideas más prácticas y menos difundidas es transformarlos en protectores para sartenes apiladas, una solución simple que evita rayaduras y prolonga la vida útil de los utensilios. Además, con el mismo principio, también pueden servir para cubrir electrodomésticos y herramientas del polvo.
La lógica es sencilla porque los repasadores están hechos de telas resistentes, absorbentes y flexibles, ideales para interponerse entre superficies delicadas.
En cocinas donde el espacio escasea, apilar sartenes es casi inevitable, y con el uso diario aparecen marcas, rayones y desgaste prematuro. Un protector textil entre cada pieza reduce el roce, amortigua golpes y mantiene los utensilios en mejor estado sin gastar dinero extra.
Repasadores viejos o rotos, preferentemente de algodón o tela gruesa
Tijeras bien afiladas
Hilo y aguja o máquina de coser (opcional)
Regla o cinta métrica
Lápiz o marcador para tela
Cinta al bies o retazos para reforzar bordes (opcional)
Si los repasadores están muy manchados, conviene lavarlos previamente. No importa que no queden perfectos, lo esencial es que estén limpios y secos.
cubresartemes
Paso a paso para hacer protectores de sartenes
El primer paso es medir las sartenes que se quieren proteger. No es necesario que cada protector sea idéntico, pero sí que cubra la base y los bordes principales. Colocá la sartén sobre el repasador extendido y marcá su contorno, dejando uno o dos centímetros extra.
Luego, recortá la forma marcada. Podés optar por círculos, óvalos o incluso formas simples como cuadrados o rectángulos, siempre que cubran bien la superficie. Si el repasador es muy fino, una buena opción es superponer dos capas de tela para lograr mayor espesor.
El siguiente paso es reforzar los bordes. Esto no es obligatorio, pero ayuda a que el protector dure más tiempo y no se deshile con el uso.
Podés hacer una costura simple alrededor o doblar el borde hacia adentro y coserlo. Si no querés coser, también funciona dejar el borde al natural, especialmente si el uso va a ser doméstico y sin demasiada exigencia.
Una vez listos, colocá un protector entre cada sartén antes de apilarlas. La diferencia se nota de inmediato: menos ruido, menos roce y una sensación de orden más prolija dentro del mueble.
Otros usos de los repasadores viejos en el hogar
Este reciclaje no se limita solo a las sartenes. Los protectores hechos con repasadores viejos también sirven para cubrir electrodomésticos que se guardan por períodos largos.
Licuadoras, procesadoras, ventiladores de pie o de mesa suelen acumular polvo aunque estén dentro de un placard. Colocar un paño reciclado encima los protege y facilita la limpieza posterior.
En talleres o cuartos de guardado, estos mismos textiles funcionan para cubrir herramientas eléctricas, cajas con tornillos o pequeños electrodomésticos de uso ocasional. Incluso pueden usarse como separadores entre platos grandes, fuentes de vidrio o tapas de ollas.