Los frascos de vidrio de mermeladas, aceitunas, café o salsas suelen acumularse en la cocina hasta que, en algún momento, terminan en el reciclaje. Sin embargo, por su resistencia, transparencia y tamaño, pueden reutilizarse de muchas formas prácticas que ayudan a ordenar, decorar y ahorrar en el día a día.
Uno de los usos más simples y efectivos. Los frascos de vidrio son ideales para guardar arroz, fideos, legumbres, semillas, azúcar o café.
Permiten ver el contenido, mantenerlo seco y ordenar mejor la alacena sin comprar recipientes nuevos.
2. Portavelas para luz cálida
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Con una vela chica o una vela LED, un frasco se transforma en un portavelas simple y elegante.
Funciona perfecto para mesas, balcones o rincones del living. Si querés sumar un detalle, podés atarle hilo o cuerda en la boca.
3. Organizadores de escritorio o baño
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En el escritorio sirven para lápices, fibras, tijeras o pinceles. En el baño, para hisopos, algodones, cepillos o brochas.
Es un uso práctico que ordena sin ocupar mucho espacio y queda prolijo.
4. Mini huerta o plantas en agua
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Muchos frascos son ideales para reproducir plantas en agua, como potus, albahaca, romero o menta.
También funcionan como macetas para suculentas, sumando verde a la casa sin gastar de más.
5. Almacenaje de tornillos y objetos chicos
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Clavos, tornillos, tuercas, pilas, botones o monedas suelen perderse fácil en el hogar.
Un frasco de vidrio permite guardar y ver todo de un vistazo, evitando desorden y búsquedas innecesarias.
Un objeto simple con muchísimas vidas
No hace falta transformarlos ni decorarlos demasiado: su diseño simple ya cumple la función. Antes de tirar un frasco vacío, pensá que probablemente te esté resolviendo algo sin que lo sepas.