26 de enero de 2026 - 10:21

Según la psicología, las personas que crecieron entre 1960 y 1970 aprendieron estas 9 lecciones de vida

La forma de crecer en esas décadas dejó aprendizajes que hoy la psicología considera cada vez menos frecuentes, como la paciencia, la autonomía y la tolerancia a la frustración.

Crecer durante las décadas de 1960 y 1970 implicaba una experiencia muy distinta a la actual, ya que no había teléfonos inteligentes, ni redes sociales, ni estímulos constantes. Según expertos en psicología, la infancia y la adolescencia transcurrían con mayor libertad, menos supervisión y una relación más directa con el entorno.

Teniendo en cuenta distintos enfoques de la psicología contemporánea, ese contexto favoreció el desarrollo de habilidades emocionales y sociales que hoy no se enseñan de forma explícita y que aparecen con menor frecuencia en las nuevas generaciones.

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Niños jugando.

Niños jugando.

Especialistas señalan que aquellas condiciones moldearon formas de enfrentar la vida adulta con mayor resiliencia, creatividad y capacidad de adaptación. Estas son las nueve lecciones de vida que, según la psicología, aprendieron quienes crecieron en esas décadas.

Cuáles son las 9 lecciones de vida que tienen los nacidos en los 60 y 70, según la psicología

1. El aburrimiento impulsaba la creatividad

De acuerdo con una investigación del Child Mind Institute, la falta de entretenimiento permanente obligaba a inventar juegos, crear historias y buscar formas de ocupar el tiempo. Lejos de ser un problema, el aburrimiento estimulaba la imaginación, la iniciativa y la resolución creativa de situaciones cotidianas.

2. Fracasar era parte del aprendizaje

No existían premios por participar ni una protección constante frente al error. Perder un juego o no lograr un objetivo implicaba aceptar la frustración y volver a intentarlo, una experiencia clave para desarrollar tolerancia al fracaso.

3. La gratificación no era inmediata

Esperar era una constante: para comprar algo, para recibir una carta o para ver un programa de televisión. De acuerdo con Walter Mischel, esa experiencia fortalecía el autocontrol y la capacidad de postergar deseos, habilidades valoradas por la psicología en la vida adulta.

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Niños jugando en la década de 1960.

Niños jugando en la década de 1960.

4. El juego era libre y poco supervisado

Los niños jugaban en la calle, resolvían conflictos entre pares y tomaban decisiones sin la intervención constante de adultos. Una investigación publicada en Scientific American expresa que ese juego autónomo favorecía la toma de decisiones, la negociación y la confianza en uno mismo.

5. La independencia se aprendía temprano

Era habitual que los chicos regresaran solos a casa, prepararan algo de comer o resolvieran pequeños problemas diarios. Esa autonomía temprana fortalecía la autoconfianza y la sensación de competencia personal.

6. Las consecuencias eran reales y visibles

La vida no estaba completamente filtrada. La tristeza, la pérdida y los conflictos formaban parte de la experiencia cotidiana, lo que permitía aprender a gestionar emociones difíciles y entender que forman parte de la vida.

7. Los recursos eran limitados

Reparar, reutilizar y cuidar lo que se tenía era una práctica común. Esa escasez enseñaba a valorar los recursos, desarrollar ingenio y encontrar soluciones con lo disponible.

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Niño aprende a andar en bici.

Niño aprende a andar en bici.

8. Se aprendía observando a los adultos

Las lecciones no se daban en discursos, sino en el ejemplo: trabajar, cumplir responsabilidades y enfrentar problemas cotidianos. La observación directa era una fuente central de aprendizaje.

9. La comunidad cumplía un rol activo

Vecinos y familiares formaban una red de contención. La crianza no recaía solo en el núcleo familiar, sino en una comunidad que compartía normas, cuidados y límites.

Un modelo de aprendizaje que hoy se debate

La psicología no plantea que ese modelo de infancia haya sido ideal ni que deba replicarse sin cambios. Sin embargo, señala que muchas de las habilidades desarrolladas de manera natural en los años 60 y 70 -como la paciencia, la resiliencia y la autonomía- hoy requieren ser enseñadas de forma intencional, en un contexto dominado por la inmediatez y la hiperconectividad.

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