La idea de que quienes crecieron antes de la era de los smartphones desarrollaron mayor autonomía emocional no es absoluta, pero sí tiene respaldo parcial en la evidencia. Investigaciones en desarrollo infantil, psicologíay conducta digital muestran que menos exposición a pantallas, más interacción cara a cara y mayor juego autónomo favorecen habilidades como autorregulación y tolerancia a la frustración.
Qué dice la evidencia sobre pantallas y regulación emocional
Uno de los trabajos más citados es el de Jean Twenge y Keith Campbell (2018), publicado en Preventive Medicine Reports.
Allí se encontró que mayores niveles de tiempo frente a pantallas se asocian con menor bienestar psicológico, más irritabilidad y menor capacidad de autorregulación en niños y adolescentes.
La psicología sugiere que los niños que crecieron antes de la era de los celulares inteligentes desarrollaron una mayor autonomía emocional (3)
De forma complementaria, la Academia Americana de Pediatría (AAP) advirtió en 2016 que el uso intensivo de dispositivos móviles reduce oportunidades clave para el desarrollo socioemocional, como el juego autónomo, la resolución de conflictos y la regulación emocional (Radesky et al., 2016).
Estos hallazgos no implican que la tecnología cause problemas por sí sola, pero sí señalan que modifica experiencias fundamentales para el desarrollo emocional temprano.
El rol del juego libre en la autonomía emocional
El psicólogo Peter Gray, de Boston College, sostiene que la disminución del juego independiente en las últimas décadas se relaciona con mayores niveles de ansiedad infantil. En sus trabajos sobre aprendizaje autónomo, señala que el juego libre permite practicar habilidades esenciales como la negociación, el autocontrol y la tolerancia al fracaso.
Desde esta perspectiva, quienes crecieron antes de la expansión digital tuvieron más oportunidades de enfrentar situaciones incómodas sin mediación adulta constante, algo que la psicología vincula con mayor autonomía emocional.
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Interacción cara a cara y habilidades socioemocionales
La evidencia también destaca el peso de la interacción directa. El Harvard Study of Adult Development, uno de los estudios longitudinales más extensos sobre bienestar, muestra que la calidad de los vínculos tempranos predice estabilidad emocional en la adultez.
En línea con esto, la OCDE subraya que habilidades como resiliencia, autorregulación y autonomía se desarrollan mejor mediante experiencias sociales reales y sostenidas (OECD, 2021).
Qué no significa esta idea
Los especialistas coinciden en que no existe una superioridad emocional generacional automática.
El desarrollo depende de múltiples factores: familia, escuela, entorno social y experiencias personales.
Además, el uso equilibrado de tecnología no necesariamente perjudica el desarrollo emocional.