A veces, parecer muy ordenado es solo una fachada. En la intimidad, algunas personas son incapaces de mantener sus pertenencias organizadas, especialmente en su habitación. La ropa y decenas de objetos se acumulan en las sillas o en el piso. Pero según la psicología, lo que podría confundirse con simple desprolijidad tiene una explicación bastante más profunda.
Uno de sus principales exponentes es el psicólogo canadiense Jordan Peterson, profesor de la Universidad de Toronto, cuya teoría sobre ordenar la habitación se volvió una de las ideas más citadas (y también más discutidas) de la psicología popular de los últimos años.
Una habitación desordenada puede estar diciendo algo sobre cómo esa persona está atravesando su rutina diaria.
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La teoría de Peterson: el cuarto como espejo de la mente
Para Peterson, ordenar la habitación no es solo una tarea doméstica: es una metáfora de poner en orden la propia vida antes de intentar mejorar cualquier otra cosa alrededor.
Su planteo es directo:
- "Empezás en pequeño... tu cuarto es una externalización de tu mente... en la medida en que estás en tu cuarto, el cuarto sos vos.
- " Y agrega una instrucción concreta: "Ordená lo que puedas ordenar y dejá de decir cosas que te hacen sentir débil. Y ahí vas a saber qué hacer después."
Esa idea resonó especialmente en personas que atravesaban períodos de desmotivación o angustia. Peterson sostiene que empezar por algo tan concreto como hacer la cama y ordenar el cuarto puede ayudar a recuperar el sentido de responsabilidad personal, funcionando como un primer paso manejable dentro de un proceso más amplio de poner orden en la propia vida.
Es importante aclarar un matiz que suele perderse: la propia interpretación de la teoría de Peterson señala que él no habla literalmente solo de limpiar, sino que "obviamente, no se refiere literalmente a limpiar tu cuarto." Es una metáfora, aunque muchas personas también la toman al pie de la letra y encuentran valor en hacerlo de manera concreta.
Lo que la investigación en personalidad encontró sobre los cuartos ordenados
Peterson no es el único que estudió esta relación. El psicólogo Sam Gosling, conocido por su investigación sobre cómo los ambientes revelan rasgos de personalidad, explica que un cuarto "revela aspectos clave de la personalidad" de quien lo habita. Según su trabajo, un cuarto muy ordenado suele estar relacionado con un alto nivel de responsabilidad, y viceversa.
Esa idea coincide con investigaciones más amplias sobre el vínculo entre ambientes organizados y bienestar general: despejar el desorden puede ayudar a tomar decisiones más saludables, mejorar las relaciones y hasta potenciar el rendimiento físico, según distintos estudios sobre el tema.
El otro lado de la moneda: el desorden y la creatividad
No todo lo que dice la ciencia sobre el desorden es negativo. La psicóloga Kathleen Vohs, de la Universidad de Minnesota, sostiene que las personas desordenadas suelen ser más creativas que las muy organizadas.
En un estudio publicado en Psychological Science, encontró que quienes trabajan en un ambiente ordenado tienden a tomar decisiones más convencionales, mientras que quienes trabajan en ambientes más desordenados generan ideas más originales y novedosas.
Cuándo el desorden puede ser señal de algo más
La depresión, por ejemplo, puede dificultar considerablemente el mantenimiento de un hogar limpio. El desorden repentino también puede ser consecuencia de sentirse abrumado por demasiadas posesiones o por un nivel de estrés sostenido. En esos casos, la recomendación es consultar a un profesional.
El estado de una habitación no es un veredicto definitivo sobre la personalidad de quien la habita, pero tampoco es un dato irrelevante.