Muchas personas acumulan sobres sin abrir sobre una mesa, una encimera o el escritorio de la oficina. A simple vista puede parecer una muestra de desorganización o descuido. Sin embargo, distintos especialistas en psicología sostienen que, en muchos casos, ese comportamiento responde a un mecanismo psicológico mucho más complejo.
Muchas personas acumulan sobres sin abrir.
Un sobre sin abrir es una decisión postergada
El economista conductual Russell Golman, de la Universidad Carnegie Mellon, estudia un fenómeno conocido como evitación de la información, un comportamiento mediante el cual las personas deciden no acceder a determinados datos, incluso cuando la información está disponible y obtenerla no implica ningún esfuerzo.
Este fenómeno aparece en distintos ámbitos de la vida cotidiana. Algo similar puede ocurrir con un sobre cerrado.
Quien lo observa suele tener una idea aproximada de lo que contiene: una factura, un resumen bancario o una notificación importante. Sin embargo, mientras permanezca sin abrir, ese contenido todavía no exige una respuesta inmediata.
El sobre funciona, temporalmente, como una barrera entre la persona y el problema que deberá afrontar cuando conozca exactamente qué dice.
Acumular sobres sin abrir no solo responde a la procastinación.
El cerebro decide cuándo convertir una información en una preocupación
Las notificaciones aparecen constantemente en el teléfono, los mensajes se reciben a cualquier hora y las noticias irrumpen en la rutina sin que sea necesario buscarlas. En ese contexto, un sobre físico representa uno de los pocos espacios donde todavía es posible elegir cuándo enfrentarse a determinada información.
Qué ocurre cuando finalmente se abre el sobre
Abrir el sobre modifica completamente la situación. A partir de ese momento, el contenido deja de ser una posibilidad abstracta para convertirse en una tarea concreta que requiere atención.
Este fenómeno guarda relación con el llamado efecto Zeigarnik, descrito por la psicóloga Bluma Zeigarnik durante la década de 1920.
Sus investigaciones demostraron que el cerebro recuerda con mayor intensidad las tareas inconclusas que aquellas ya resueltas. En uno de sus experimentos más conocidos, observó que los camareros recordaban perfectamente los pedidos que aún no habían sido pagados, pero olvidaban rápidamente los detalles una vez que la cuenta quedaba saldada.
Este fenómeno guarda relación con el llamado efecto Zeigarnik.
El alivio de no abrirlo también tiene un costo
Mantener el sobre cerrado puede reducir temporalmente el estrés asociado a la información que contiene.
Sin embargo, esa estrategia también genera otra forma de tensión. Cada vez que la persona pasa frente al sobre, el cerebro registra que existe una tarea pendiente. Aunque conscientemente haya decidido posponerla, esa información continúa ocupando recursos mentales.