En un contexto donde abundan los estímulos y las posibilidades, cada vez más personas se identifican con una conducta particular: iniciar múltiples proyectos, hobbies o ideas, pero abandonarlos antes de completarlos. Lejos de ser un simple rasgo de personalidad o una cuestión de falta de voluntad, lapsicologíaya le puso nombre a este comportamiento.
La psicóloga Silvia Severino advierte que este fenómeno responde a lo que denomina “patrón del todólogo”, una dinámica que puede parecer positiva en un primer momento, pero que con el tiempo revela sus consecuencias.
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Qué significa ser una persona que empieza todo y no termina nada
Según explica la especialista, este tipo de perfil suele generar una buena impresión inicial. “Al principio incluso parece algo impresionante, como si fuera una persona supercapaz”, señala.
Sin embargo, esa percepción cambia con el tiempo. La acumulación de proyectos inconclusos no solo impacta en cómo los demás ven a esa persona, sino también en su propia autoestima y sensación de logro.
Este patrón, lejos de ser aislado, se volvió cada vez más frecuente en una sociedad donde constantemente aparecen nuevas opciones para explorar: desde aprender un idioma hasta emprender o iniciar actividades creativas.
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El “patrón del todólogo”: cuando el cerebro busca siempre lo nuevo
Uno de los puntos clave que destaca Severino es que este comportamiento no es casual. Detrás hay un mecanismo psicológico claro: la atracción constante por la novedad.
La experta advierte que el cerebro puede volverse “adicto” a empezar cosas nuevas, lo que genera una satisfacción inmediata al inicio de cada proyecto, pero dificulta sostener el esfuerzo necesario para terminarlos.
Este ciclo provoca que la motivación dependa del entusiasmo inicial, y no de la constancia, lo que termina reforzando el hábito de abandonar antes de tiempo.
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Por qué este comportamiento puede afectar más de lo que parece
Aunque muchas veces se interpreta como curiosidad o inquietud, este patrón puede tener efectos más profundos. La repetición de proyectos inconclusos puede generar frustración, sensación de estancamiento y una percepción distorsionada de las propias capacidades.
Además, la falta de cierre impide experimentar uno de los factores clave del bienestar psicológico: la satisfacción de completar objetivos.
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En este sentido, identificar el patrón es el primer paso para modificarlo. Comprender que no se trata simplemente de “falta de disciplina”, sino de un comportamiento con base psicológica, permite abordarlo de manera más consciente.