Según la psicología, hacer este ejercicio durante 30 segundos reduce los ataques de pánico en 6 meses
Científicos descubrieron que el ejercicio intenso y breve ayuda a perder el miedo a las señales del cuerpo, superando la efectividad de la relajación tradicional.
Especialistas en psicología y entrenamiento deportivo descubrieron un vínculo asombroso entre ejercicio intenso y ataques de pánico.
Convivir con el trastorno de pánico suele llevar a evitar cualquier esfuerzo físico por temor a desencadenar una crisis repentina, según la psicología. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de San Pablo rompe este paradigma: el ejercicio intenso y supervisado no solo es seguro, sino que reduce los síntomas de forma más sostenida que las técnicas de relajación.
El trastorno de pánico se manifiesta con ataques inesperados de miedo intenso, acompañados de palpitaciones, sudor y dificultad para respirar. Esta condición afecta a entre el 1,7% y el 2,7% de los adultos a nivel mundial, quienes muchas veces terminan cayendo en el sedentarismo por miedo a que el movimiento active esas sensaciones físicas.
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El miedo a las señales del propio cuerpo
El hallazgo, publicado en la revista Frontiers in Psychiatry, sugiere que la clave para superar el trastorno no está en evitar las sensaciones, sino en enfrentarlas. Muchas personas evitan moverse porque temen que el aumento del ritmo cardíaco sea el inicio de un ataque. Aquí es donde el ejercicio entra como una herramienta de "exposición interoceptiva".
Al realizar actividad física intensa de manera controlada, la persona enfrenta de forma segura las sensaciones corporales que le generan miedo. Los investigadores de Brasil comprobaron que este método es una alternativa más natural y efectiva que la clásica relajación muscular progresiva de Jacobson para quienes buscan bienestar emocional a largo plazo.
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El "secreto" de los 30 segundos
El estudio trabajó con 72 adultos sedentarios que no recibían medicación. El protocolo aplicado no requiere horas de entrenamiento, sino ráfagas de esfuerzo máximo. El programa consistió en sesiones de 30 minutos divididas de la siguiente manera:
Cinco minutos de calentamiento previo.
Quince minutos de caminata moderada.
Sprints (corridas a máxima velocidad) de 30 segundos.
Pausas activas entre cada esfuerzo.
Cada dos semanas, se sumaba una carrera de alta intensidad hasta completar seis por sesión. Todo el proceso fue supervisado por profesionales y controlado con pulsómetros para garantizar que la intensidad fuera la adecuada para cada participante.
Resultados que duran seis meses
Aunque tanto el grupo que hizo ejercicio como el que practicó relajación muscular mostraron mejoras iniciales, la diferencia fue notable con el paso del tiempo. Quienes realizaron el programa de ejercicio intenso tuvieron menos ataques a las 24 semanas y una mayor reducción en la gravedad del trastorno.
Además del impacto en el pánico, el ejercicio demostró ser superior para combatir los síntomas depresivos. Al final del seguimiento de seis meses, la mejoría en el estado de ánimo fue mucho más marcada y sostenida en el grupo que corrió que en el que solo se relajó.
Esta investigación abre una puerta accesible para quienes no responden bien a los tratamientos convencionales. Los expertos recomiendan integrar el ejercicio supervisado como una estrategia clínica más, permitiendo que los pacientes recuperen no solo su salud física, sino también la confianza en su propio cuerpo.