Las personas que siempre llegan más de 10 minutos tarde, posees 4 rasgos destacados, según la psicología
Detrás de un hábito que suele generar tensiones en lo laboral y en lo personal, la psicología encontró patrones que van mucho más allá de la simple desorganización.
La psicología cognitiva y del comportamiento ha estudiado el fenómeno de la impuntualidad desde múltiples perspectivas: tiempo subjetivo, autorregulación, percepción del control y estilos de atención. En Psychology Today explican que llegar tarde con frecuencia puede depender de cómo una persona estima el tiempo disponible, responde a las expectativas sociales o administra sus prioridades.
Por otro lado, investigaciones difundidas por Harvard Business Review señalan que distintos factores cognitivos, como la sobreoptimización del tiempo (pensar “puedo hacer todo antes de salir”), la subestimación sistemática de las duraciones reales y la procrastinación temporal, contribuyen a la impuntualidad crónica. Estos patrones tienen correlaciones con rasgos de personalidad y procesos mentales específicos.
1. Tendencia a la subestimación temporal
Muchas personas que siempre llegan tarde calculan mal cuánto tiempo requieren sus tareas. Pueden creer que una acción llevará menos tiempo del que realmente demanda. Esta distorsión cognitiva se conoce como optimismo temporal o planning fallacy, y está ampliamente documentada en la literatura de la psicología del tiempo.
Este fenómeno está estrechamente relacionado con cómo funciona el cerebro al anticipar duración y esfuerzo. En su libro Thinking, Fast and Slow, el psicólogo Daniel Kahneman explica que el cerebro humano tiende a cometer errores sistemáticos al evaluar el tiempo necesario para completar tareas, especialmente cuando se basa en deseos (“creo que terminaré pronto”) más que en datos reales.
Este tipo de sesgo lleva a que la persona inicie actividades sin margen adecuado, convencida de que llegará a tiempo, cuando en realidad el tiempo es insuficiente.
2. Alta impulsividad e inclinación al presente
Llegar tarde a menudo está asociado con lo que los psicólogos llaman present bias (sesgo hacia el presente): una preferencia por lo inmediato sobre lo futuro. Para estas personas, las demandas del momento “ahora” suelen atraer más atención y energía que la planificación para un evento futuro.
La impulsividad no solo es un rasgo ligado a decisiones rápidas, sino también a cómo priorizamos estímulos en el momento. Una persona con fuerte sesgo hacia el presente puede posponer prepararse para salir o distraerse fácilmente con tareas inmediatas, dejando la preparación para el final.
personas que llegan tarde
3. Baja tolerancia a la amenaza del reloj
La ansiedad asociada a las limitaciones temporales puede llevar a evitar la confrontación con el reloj. En otras palabras: la tensión que produce la proximidad de una hora acordada puede generar inquietud y postergación inconsciente, lo que termina retrasando la salida o la llegada.
La ansiedad temporal —esa sensación de tensión cuando “se acerca la hora”— afecta particularmente a quienes tienen menor tolerancia a la presión del tiempo. Esta tensión puede detener la acción proactiva (“me siento apresurado, mejor hago otras cosas”) y generar un círculo de postergación.
4. Dificultades con la autorregulación y la planificación
Este rasgo implica que la persona tiene menor capacidad de supervisión de sus propias acciones para cumplir con un estándar que no está inmediatamente presente. Los procesos de autorregulación —como la capacidad de monitorear el tiempo y ajustar el propio comportamiento— están menos desarrollados o son menos eficaces.
¿Es solo una cuestión de mala organización?
La psicología demuestra que la impuntualidad crónica es un síntoma conductual que puede reflejar cómo funciona la mente de cada persona frente al tiempo, las expectativas sociales, las decisiones inmediatas y la planificación futura.
No se trata de falta de respeto, sino de patrones cognitivos y emocionales que dificultan cumplir con horarios pactados. Comprender estos rasgos permite tomar acciones concretas y realistas para mejorar la relación con el tiempo.
Reloj
Reloj
Freepik
Estrategias basadas en la ciencia para cambiar el patrón
La buena noticia es que estos rasgos no son inmutables. La investigación sugiere varias estrategias eficaces para reducir la impuntualidad crónica:
Registrar tiempos reales: escribir cuánto tiempo realmente se tarda en las tareas diarias para calibrar mejor la estimación futura.
Bloques de tiempo con alarmas: programar alertas para recordar etapas del proceso de salida.
Desarmar el sesgo hacia el presente: priorizar tareas clave vinculadas con la salida antes que otras gratificaciones inmediatas (como revisar redes sociales).
Practicar autorregulación consciente: ejercitar la supervisión de comportamientos rutinarios con intención deliberada.
Estas herramientas no solo mejoran la puntualidad, sino que fortalecen la autorregulación emocional y cognitiva, reforzando la sensación de control y reduciendo la frustración personal y social.