Un hallazgo inesperado en un jardín de Clyst Honiton, Inglaterra. El hecho reavivó una historia que parecía enterrada en el tiempo. Stanley, un perro labrador, encontró una botella de vidrio azul vinculada a un crimen por envenenamiento ocurrido en el siglo XIX en esa misma zona.
El insólito descubrimiento en un pueblo de Reino Unido
The Mirror
El objeto que encontró el perro labrador
La botella tenía una inscripción llamativa: “No llevarse”. Tras limpiarla, Phillips recordó una historia local sobre el asesinato de William Ashford, quien murió en 1865 presuntamente envenenado por su esposa, Mary Ann Ashford.
El descubrimiento cobró sentido cuando investigó y encontró que la pareja habría vivido cerca de su propiedad actual. La coincidencia abrió la posibilidad de que el objeto estuviera vinculado directamente con el crimen.
El insólito descubrimiento en un pueblo de Reino Unido
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Un caso que marcó una época
Mary Ann Ashford fue declarada culpable y ejecutada en Exeter en 1866, en un evento público que reunió a miles de personas. Según los registros, la ejecución fue defectuosa y prolongada, lo que generó un gran rechazo social y contribuyó al debate que terminaría con el fin de las ejecuciones públicas en Reino Unido.
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Un hallazgo que abre interrogantes
Phillips sostiene que la botella podría haber sido utilizada para almacenar veneno en aquella época, aunque no existe confirmación definitiva. El hecho de que Stanley insistiera en cavar siempre en el mismo punto reforzó la curiosidad sobre el origen del objeto.
“Es fascinante haber encontrado un pedazo de historia en mi jardín”, afirmó, al destacar la conexión entre el hallazgo y un episodio que tuvo impacto en la evolución del sistema penal británico.