Los potes de dulce de leche suelen terminar en la basura apenas se vacían, pero tienen una ventaja enorme para el reciclaje: son resistentes, tienen tapa y un tamaño ideal para crear objetos útiles o decorativos. La propuesta más simple es convertirlos en un conjunto de mini macetas decorativas o contenedores para baño, escritorio, cocina o lavadero.
Si el pote se va a usar como maceta, hay que hacer agujeros en la base. Ese paso es fundamental para que el agua drene y las raíces no se pudran.
Después se puede agregar una capa de piedritas, tierra liviana y una suculenta pequeña. Queda muy bien en cocina, balcón o escritorio.
Con tapa, el pote sirve para guardar algodones, broches, gomitas, clips, botones, hilos, tornillos o accesorios chicos.
Para que no parezca un envase reutilizado sin intención, conviene decorar todos los potes con la misma paleta: blanco, beige, negro mate o tonos tierra.
Opción 3: portavelas con luz LED
Otra opción decorativa es usarlo como base para una vela LED. No conviene usar velas reales, porque el plástico puede calentarse o deformarse.
Con pintura clara y una cinta rústica alrededor, queda como un adorno cálido para estantes, mesas auxiliares o rincones del hogar.