El lattaiolo es una antigua receta toscana hecho con leche, huevos, azúcar y muy poca harina: se cocina al horno, forma una fina costra dorada y se mantiene lo suficientemente compacto como para cortarlo en rebanadas o cuadrados, en lugar de comerse a cucharadas como cualquier flan.
Tiene su origen en la cocina campesina, donde bastaban unos pocos ingredientes para crear un plato nutritivo y sin desperdicios. Sus raíces se remontan al período medieval, cuando este postre se preparaba en conventos y casas campesinas con lo que había a mano: leche fresca, huevos y un toque de dulzor. Pero la Toscana no es la única región que tuvo esta intuición. Emilia-Romaña, Marcas y Abruzos tienen postres muy similares y si se investiga más a fondo, la misma combinación da lugar al crème caramel francés y al pudim de leite portugués.
Todavía hoy se encuentra en las vidrieras de bares y pastelerías de toda la Toscana.
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Por qué la leche es la protagonista absoluta
Nacido en la campiña toscana, el lattaiolo tiene sus raíces en la cocina campesina, cuando los ingredientes eran escasos y cada plato debía ser sustancioso, nutritivo y sin desperdicio. Se elabora con leche, huevos, azúcar y una pequeña cantidad de harina, se hornea y, durante la cocción, desarrolla la característica corteza dorada que lo hace inconfundible.
Bajo esa superficie ligeramente dorada, el interior permanece suave y aterciopelado, pero lo suficientemente firme como para servirlo en rebanadas o cuadrados.
En zonas de montaña, especialmente en las áreas de Casentino y Valtiberina, cerca de Arezzo, esta especialidad la preparaban incluso las familias con menos recursos, usando cualquier tipo de leche disponible: de vaca, de cabra o de oveja. Cada una se adapta perfectamente a la receta, garantizando sabor y aporte calórico.
Es firme para cortar, suave para comer y mantiene esa corteza dorada que lo distingue de cualquier otro postre de leche.
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Ingredientes
- 500 ml de leche entera.
- 4 huevos, separados.
- 120 g de azúcar.
- 30 g de harina, tamizada.
- Ralladura de 1 limón.
- ½ cucharadita de canela en polvo.
- Manteca y harina para el molde.
- Azúcar impalpable para espolvorear (opcional).
Cómo se prepara
- Entibiá la leche con la ralladura de limón y la canela, sin dejarla hervir y dejá enfriar por completo.
- Mientras tanto, batí las yemas con el azúcar hasta que queden claras y cremosas, incorporá la harina tamizada y sumá la leche ya fría y colada, revolviendo con suavidad.
- Aparte, batí las claras a punto de nieve firme e incorporá a la mezcla en tandas pequeñas, con movimientos envolventes para no perder el aire incorporado. Esa técnica es la que le da al lattaiolo su textura característica: una crema aireada que, al hornearse, se firma y desarrolla su corteza dorada en la superficie.
- Volcá la preparación en una fuente enmantecada y enharinada y horneá a 170°C hasta que la superficie tome un dorado parejo.
- Después dejalo enfriar a temperatura ambiente y llevalo a la heladera antes de cortarlo en cuadrados: sin ese paso de frío, el postre no logra la firmeza necesaria para cortarse en porciones.
El lattaiolo demuestra que no hace falta una lista larga de ingredientes ni una técnica compleja para lograr un postre con carácter propio. Con leche, huevos, azúcar y apenas un poco de harina, este dulce campesino logra una textura que combina lo mejor de un flan y de un bizcochuelo.