Mezclar crema de leche con leche condensada permite preparar un postre helado de textura suave sin utilizar heladera eléctrica ni cocinar una base. La receta lleva solamente dos ingredientes y puede adaptarse con chocolate, frutas, café o galletitas.
Existe un paso que cambia por completo el resultado: la crema debe batirse antes de incorporar la leche condensada. Si ambos ingredientes se unen directamente en estado líquido, el postre también se congela, pero queda más denso y con menos aire.
Ingredientes para ocho porciones
- 500 mililitros de crema de leche para batir, bien fría.
- Una lata de leche condensada, de aproximadamente 395 gramos.
De manera opcional pueden agregarse una cucharadita de esencia de vainilla y una pequeña pizca de sal. La sal no debe sentirse: su función es equilibrar el dulzor concentrado.
Paso a paso para que quede cremoso
- Colocar la crema de leche en la heladera durante varias horas. También conviene enfriar el recipiente y las varillas durante 10 minutos.
- Volcar la crema en un bol amplio y comenzar a batir a velocidad media.
- Continuar hasta alcanzar picos suaves. La crema debe sostener su forma, pero no quedar dura ni cortada.
- Agregar un tercio de la leche condensada y mezclar con una espátula mediante movimientos envolventes.
- Incorporar el resto en dos tandas, evitando aplastar el aire acumulado.
- Sumar la vainilla o el sabor elegido.
- Pasar la preparación a un recipiente bajo, limpio y apto para freezer.
- Cubrir la superficie con una tapa o con papel film en contacto directo.
- Llevar al freezer durante un mínimo de seis horas, preferentemente toda la noche.
- Retirar entre cinco y diez minutos antes de servir para que recupere una textura fácil de cucharear.
Cuatro formas de cambiar el sabor
Para crear diferentes versiones puede incorporarse:
- Chocolate: dos cucharadas de cacao amargo tamizado.
- Café: una cucharada de café instantáneo disuelta en muy poca agua.
- Frutilla: puré espeso de frutillas cocidas y completamente frío.
- Galletitas: ocho unidades trituradas de forma irregular.
- Dulce de leche: cucharadas distribuidas al final, sin mezclar por completo.
- Limón: ralladura fina y unas gotas de jugo.
Los ingredientes líquidos deben utilizarse con moderación. Agregar demasiado jugo o puré aumenta el agua disponible y favorece la aparición de cristales.