El tiramisú, pero la versión de limón, es un postre que viene a romper un poco con lo clásico y a traer una alternativa más fresca, liviana y perfecta para los días de calor. Mantiene la idea de capas cremosas y vainillas bien húmedas, pero cambia el café por cítricos y logra un resultado que sorprende desde la primera cucharada.
En Argentina estamos muy acostumbrados al tiramisú tradicional, con cacao y café, ideal para el invierno o para una comida bien contundente. El de limón, en cambio, es ideal cuando buscás un postre que no empalague, que sea fácil de hacer y que se pueda preparar con anticipación.
vainillas y limón
No lleva horno, se arma en minutos y después solo necesita frío. Además, es una gran opción para quienes no son fanáticos del café o quieren algo distinto sin salir de lo conocido.
Otra ventaja de esta receta es que no es estricta. Podés usar el molde que tengas en casa: una budinera, una fuente rectangular, un molde redondo o incluso vasitos individuales.
Las cantidades se pueden adaptar fácilmente según el tamaño del recipiente. En este caso, la receta está pensada para una budinera de aproximadamente 22 x 12 x 6 cm. Si usás un molde más grande, simplemente duplicá los ingredientes y listo.
Ingredientes para el postre
200 ml de crema de leche bien fría
300 g de queso crema (podés usar tipo mascarpone o queso crema común)
100 g de azúcar
Ralladura y jugo de 1 limón grande
12 vainillas
Leche, cantidad necesaria para remojar las vainillas
tiramisú de limón1
El paso a paso para hacer el postre de vainillas, queso y limón
Colocá la crema de leche bien fría en un bowl y batila hasta que tome un poco de cuerpo, sin llegar al punto chantilly. Sumá el queso crema y el azúcar, y seguí batiendo hasta lograr una mezcla homogénea, lisa y bien cremosa.
Agregá la ralladura y el jugo del limón a la preparación. Mezclá suavemente hasta integrar. Probá y, si te gusta más intenso, podés sumar un poquito más de ralladura.
Remojá rápidamente las vainillas en leche. No las dejes mucho tiempo para que no se desarmen. Cubrí la base del molde elegido con una capa de vainillas.
Sobre las vainillas, colocá una capa generosa de la crema de limón. Repetí el proceso: otra capa de vainillas remojadas y otra de crema, hasta terminar los ingredientes. La última capa debe ser de crema.
Llevá el tiramisú a la heladera por al menos 4 horas, aunque si podés dejarlo de un día para el otro, mejor. Esto ayuda a que tome más cuerpo y a que los sabores se integren.
Al momento de servir, podés decorarlo con un poco más de ralladura de limón o con rodajitas finas para darle un toque fresco.