Ver un colibrí cerca de la ventana no es una escena cotidiana. Su tamaño diminuto, el batir acelerado de sus alas y esa manera casi suspendida de quedarse en el aire hacen que la imagen resulte hipnótica. Para muchas personas, este encuentro no pasa desapercibido y suele despertar curiosidad, preguntas y hasta una sensación de calma difícil de explicar.


