31 de julio de 2026 - 23:07

Por qué el agua oxigenada ya no se usa para heridas y qué solución la reemplaza

El burbujeo del agua oxigenada que parecía señal de limpieza, en realidad estaba dañando las células para cicatrizar. Los médicos ya no la recomiendan.

El peróxido de hidrógeno, conocido popularmente como agua oxigenada, solía ser el tratamiento habitual para rasguños y cortes menores en cualquier casa. Eso cambió. Y aunque ya no sea la mejor opción para primeros auxilios, este compuesto químico transparente tiene usos seguros en el hogar que quizás no habías considerado.

Según la Cleveland Clinic, el peróxido de hidrógeno es agua con una molécula de oxígeno adicional, y ese aporte extra de oxígeno le da un gran poder de limpieza y eliminación de gérmenes. No solo elimina bacterias, sino que también funciona como quitamanchas efectivo. El problema es que ese mismo mecanismo que lo hace tan potente contra las bacterias es exactamente lo que lo volvió problemático para las heridas abiertas.

Por qué dejó de recomendarse para heridas

El Dr. Pickering Beers explica que el agua oxigenada ya no se recomienda para el cuidado de heridas porque irrita la piel y puede impedir que la herida cicatrice. "Puede hacer más daño que bien", afirmó el médico.

  • La razón detrás de esto es que el peróxido de hidrógeno es citotóxico, es decir, tóxico para las células y daña de manera indiscriminada tanto las bacterias dañinas como las células sanas dentro del lecho de la herida.
  • El estrés oxidativo que genera afecta directamente a los fibroblastos, las células responsables de crear tejido nuevo y sostener la reparación de la piel. Cuando esas células se destruyen, la cicatrización se retrasa en lugar de acelerarse.
  • En la práctica, esto significa que el peróxido puede limpiar la herida en la superficie, pero al mismo tiempo daña a las células que están trabajando para repararla. Ese efecto es más marcado cuando se usa de manera repetida: aplicaciones frecuentes pueden interferir directamente con el proceso natural de reparación del cuerpo, además de aumentar la probabilidad de que quede una cicatriz más marcada de la que hubiera dejado un tratamiento más suave.

Qué hacer en su lugar

La Cleveland Clinic recomienda limpiar la herida solamente con agua y jabón, y después aplicar una pomada antibiótica. El agua sola es sumamente efectiva para reducir la cantidad de bacterias sin dañar las células sanas, algo que el peróxido no logra hacer de manera selectiva.

Los especialistas recomiendan enjuagar con agua limpia, evitar antisépticos agresivos, aplicar una capa fina de vaselina para mantener la herida húmeda, cubrirla con una venda limpia y monitorear que no aparezcan señales de infección. Contrario a lo que muchos creen, las heridas cicatrizan mejor en un ambiente levemente húmedo, no seco y agrietado.

El peróxido de hidrógeno tampoco se recomienda ya para el acné. En su lugar, el ácido salicílico o el peróxido de benzoilo son mejores opciones, con mecanismos de acción más específicos y menos agresivos con la piel circundante.

El agua oxigenada no desapareció de los botiquines por capricho: la evidencia médica actual muestra que el mismo burbujeo que durante décadas se asoció con una limpieza efectiva es, en realidad, el signo de que está dañando las mismas células que el cuerpo necesita para cicatrizar. Agua y jabón, seguidos de una pomada antibiótica, son hoy la recomendación estándar para heridas menores.

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