El pan de chocolate hecho en sartén es una receta rápida para acompañar el café con leche cuando no hay pan, galletas o algo dulce en casa. No necesita horno, no lleva levadura y se cocina en pocos minutos.
Se prepara con cacao, huevo, harina y leche, sin horno ni levado. Queda como una tortita esponjosa de chocolate, perfecta para resolver un desayuno rápido.
El pan de chocolate hecho en sartén es una receta rápida para acompañar el café con leche cuando no hay pan, galletas o algo dulce en casa. No necesita horno, no lleva levadura y se cocina en pocos minutos.
Aunque se lo llama pan por su forma y por la manera de servirlo, en realidad queda más cerca de un bizcochuelo individual o una tortita gruesa. Su volumen se logra con huevo y polvo de hornear.
Los cinco minutos corresponden aproximadamente a la cocción. Preparar la mezcla puede llevar otros tres o cuatro minutos.
Si se usa cacao dulce, conviene reducir el azúcar. Si se utiliza cacao amargo, la cucharada de azúcar ayuda a equilibrar el sabor.
Primero, colocá el huevo y el azúcar en un recipiente. Batí durante algunos segundos hasta integrar bien.
Agregá la leche, el aceite y la vainilla. Luego incorporá la harina, el cacao, el polvo de hornear y la pizca de sal.
Mezclá solo hasta obtener una preparación espesa y sin grumos grandes. No conviene batir de más después de sumar la harina porque puede quedar una textura más dura.
Calentá una sartén antiadherente pequeña, de 12 a 15 centímetros, a fuego bajo. Untala con una capa fina de aceite o manteca.
Volcá la mezcla, emparejá la superficie, tapá y cociná durante unos tres minutos. Cuando los bordes estén firmes y la parte superior haya perdido brillo, dalo vuelta con una espátula ancha.
Cociná uno o dos minutos más, hasta que el centro quede firme.
El cacao absorbe líquido y puede dejar la preparación más densa. Por eso, la mezcla debe quedar espesa, pero todavía fácil de extender con una cuchara.
Si queda demasiado pesada, agregá una cucharadita extra de leche. Si queda líquida, sumá apenas un poco más de harina.
El fuego bajo es clave. El chocolate y el azúcar se doran rápido, por lo que una sartén demasiado caliente puede quemar la base antes de que el interior se cocine.