28 de junio de 2026 - 13:01

Ola de calor: por qué cada vez más franceses cubren sus ventanas con mantas térmicas

El uso de láminas de polipropileno reduce el deshielo de los glaciares alpinos hasta un 70%, pero libera microplásticos en los ecosistemas de alta montaña.

Las ciudades francesas muestran una estética inusual este verano. Desde apartamentos periféricos hasta claraboyas parisinas, las ventanas lucen cubiertas por mantas térmicas de supervivencia. No es una intervención artística, sino una respuesta directa a temperaturas que rozan los 40 grados, buscando reducir el los efectos de la ola de calor que azota a Europa.

El principio físico detrás de esta tendencia es la reflexión de la radiación solar antes de que atraviese el vidrio. Al bloquear el efecto invernadero que transforma las viviendas en hornos, los usuarios reportan descensos de entre 5 y 7 grados en el interior. El costo principal es la oscuridad perpetua, un compromiso que muchos aceptan dadas las temperaturas actuales, dándole un nuevo uso a materiales de emergencias humanitarias.

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¿Qué es el "Sistema D" y cómo se aplica ante las olas de calor?

Esta estrategia forma parte del llamado "Sistema D", el arte francés de arreglárselas con lo que hay a mano. La práctica se ha extendido incluso a centros sanitarios sin aire acondicionado, donde se colocan lonas térmicas en las ventanas para proteger a pacientes y personal. Se complementa con trucos tradicionales como la ventilación cruzada nocturna, abriendo ventanas en lados opuestos, y el uso de sábanas húmedas frente a ventiladores para favorecer la evaporación del sudor, que es el mecanismo real de enfriamiento corporal.

Otras tácticas incluyen transformar balcones en espacios verdes con plantas trepadoras para filtrar la luz o aplicar láminas solares adhesivas que repelen rayos UV sin oscurecer totalmente. El objetivo es evitar fuentes de calor internas apagando luces innecesarias, usando LED y evitando el horno durante el día. Estas acciones buscan frenar el círculo vicioso del aire acondicionado, que refresca el interior pero calienta el exterior y consume energía masiva.

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¿Cómo se usan las láminas de polipropileno para proteger los glaciares alpinos?

Sin embargo, el uso de fibras de polipropileno se traslada también a la alta montaña. En los Alpes, se despliegan grandes láminas blancas sobre glaciares como el Grande Motte en Tignes o el Mer de Glace en Chamonix para aumentar el albedo. El objetivo es frenar el deshielo durante el verano y preservar la actividad económica de las pistas de esquí.

Los resultados locales son reales, reduciendo el deshielo entre un 60 y 70%, lo que conserva hasta cuatro metros de nieve. A pesar de esto, la comunidad científica advierte que esta técnica no soluciona el cambio climático al cubrir apenas el 0,08% de los glaciares alpinos. El proceso requiere helicópteros y cuadrillas trabajando semanas. Además, la degradación de las lonas bajo el sol libera micro y nanoplásticos que contaminan el agua de deshielo y los ecosistemas de los valles.

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