En muchos hogares se acumulan tarjetas SUBE viejas que dejaron de funcionar o fueron reemplazadas por nuevas. Aunque ya no sirven para viajar, tirarlas no siempre es la mejor opción. Gracias al reciclaje y a algunos trucos caseros, estas tarjetas rígidas y resistentes pueden seguir siendo útiles dentro del hogar, resolviendo pequeños problemas cotidianos sin gastar dinero.
Fabricadas con plástico duradero, las SUBE tienen el tamaño ideal para tareas prácticas. Su rigidez, bordes lisos y resistencia al agua las convierten en un objeto reutilizable que muchas personas pasan por alto.
1. Espátula flexible para limpieza y reparaciones
Uno de los usos más prácticos de las tarjetas SUBE viejas es como espátula casera. Sirven para retirar restos de pintura, silicona, adhesivos o suciedad incrustada en superficies lisas sin rayarlas. También son útiles para limpiar vidrios, azulejos o mesadas, un truco simple que suma soluciones rápidas al hogar.
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2. Separador y organizador de cables
Otro uso real dentro del reciclaje doméstico es emplearlas como organizadores. Con pequeños cortes en los bordes, las tarjetas SUBE ayudan a enrollar y sujetar cables de cargadores, auriculares o alargues. Este truco evita enredos y mejora el orden en cajones, mochilas o escritorios del hogar.
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3. Guía para manualidades y bricolaje
Las tarjetas SUBE también funcionan como herramienta auxiliar en manualidades. Son ideales para esparcir pegamento, alisar masilla, marcar líneas rectas o nivelar pequeñas superficies. En proyectos DIY, su tamaño y firmeza las vuelven un recurso clave, reforzando la idea de reciclaje útil y accesible.
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Reutilizar tarjetas SUBE viejas no solo reduce residuos, sino que aporta soluciones prácticas y económicas. Estos trucos demuestran que muchos objetos cotidianos todavía pueden tener una segunda vida dentro del hogar, sin esfuerzo y con resultados reales.