Son baratas, rinden mucho y en invierno aparecen en casi todos los hogares. Las lentejas tienen fama de alimento nutritivo y esa fama es merecida, pero hay un detalle que casi nadie menciona: el hierro que contienen no es el mismo que el de la carne, y el cuerpo no lo absorbe de la misma manera. Cocinar con acompañamientos correctos es otra cosa completamente distinta.
Para el nutricionista Jaume Giménez el problema no es el alimento. Es que el hierro de origen vegetal, llamado hierro no hemo, depende de otros factores para que el organismo pueda aprovecharlo. Y algunos de esos factores están en cómo se preparan las lentejas, con qué se sirven y qué se toma durante esa misma comida.
nutrientes de las lentejas
No es una dieta complicada: es entender cómo funciona el hierro vegetal y usar eso a favor.
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Por qué el hierro de las lentejas no es igual al de la carne
El hierro existe en dos formas químicamente distintas.
- El hierro hemo, que se encuentra en carne, aves y pescado, está unido a proteínas dentro de las células y el cuerpo lo absorbe de manera directa.
- El hierro no hemo, presente en legumbres, verduras de hoja oscura, cereales integrales y semillas, se encuentra en su forma iónica libre y el cuerpo lo absorbe con mucho menos eficiencia.
El cuerpo no absorbe el hierro no hemo tan eficientemente como el hierro hemo de fuentes animales. Los inhibidores están presentes en el mismo alimento: las lentejas contienen ácido fítico, o fitatos, que pueden unirse al hierro y reducir su absorción durante la digestión.
Eso significa que el número de miligramos que aparece en la etiqueta nutricional de las lentejas no es lo que el cuerpo termina usando. La diferencia entre lo que el alimento contiene y lo que el organismo absorbe puede ser significativa, y esa brecha se puede reducir o ampliar según cómo se prepare y combine el plato.
nutrientes de las lentejas
Las lentejas rojas y las que vienen sin cáscara tienen naturalmente menos fitatos que las verdes o las negras.
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Las dos estrategias que más aumentan la absorción
- Este es el cambio más más fácil de implementar. La vitamina C tiene dos efectos relevantes: reduce el hierro férrico al estado ferroso, que es la forma más absorbible, y forma un quelato que mantiene el hierro soluble en el ambiente alcalino del intestino. Cantidades modestas de vitamina C, alrededor de 25 a 50 mg, pueden aumentar sustancialmente la absorción de hierro no hemo.
- Agregar un chorrito de jugo de limón a la sopa de lentejas, poner morrón en una ensalada de lentejas o servir el guiso con una porción de tomates son ejemplos concretos que aumentan significativamente la absorción del hierro.
La clave es que la vitamina C esté presente en esa misma comida, no en otra hora del día. El limón al final del guiso, el morrón en la ensalada tibia o el kiwi de postre inmediatamente después tienen efecto. El vaso de jugo de naranja de la mañana no ayuda al hierro de las lentejas del mediodía.
Remojar antes de cocinar
Las lentejas contienen ácido fítico. Remojarlas antes de cocinarlas puede ayudar a reducir el contenido de fitatos, haciendo el hierro más biodisponible, especialmente para quienes son sensibles a las legumbres.
Cómo incorporarlas más allá del guiso
- Las lentejas no tienen que ser solo un guiso de invierno para que aporten hierro. La vitamina C potencia la absorción del hierro no hemo hasta tres a seis veces cuando se consume junto con la fuente de hierro. Eso funciona igual en una ensalada tibia de lentejas con rodajas de naranja, en una hamburguesa de lenteja servida con tomate fresco, o en una pasta rellena con puré de lentejas y morrón asado.
nutrientes de las lentejas
Las lentejas tienen hierro, sí. Pero ese hierro solo llega en cantidad útil al organismo si la preparación acompaña. Un chorrito de limón, un morrón en la ensalada, remojarlas unas horas antes y dejar el café para después de la comida son cuatro cambios pequeños que hacen una diferencia concreta.