23 de julio de 2026 - 17:30

Ni harina ni azúcar, pero ideal para el mate: el budín de naranja con una receta muy sencilla

Con ingredientes naturales como avena o almendras, este postre cítrico logra una textura esponjosa que mantiene la energía estable sin usar productos refinados.

El momento del mate suele venir acompañado de tentaciones dulces que muchas veces no se ajustan a una dieta equilibrada. Sin embargo, existe una alternativa saludable que permite disfrutar de un bizcocho húmedo y cítrico utilizando elementos que probablemente ya tenés en tu cocina, eliminando por completo el uso de harinas blancas y azúcares procesados.

Para comenzar, necesitás huevos, jugo y ralladura de naranja, polvo de hornear y una taza de harina de avena o almendras. El éxito de este plato reside en la combinación de la fibra del cítrico con grasas saludables, lo que genera una saciedad prolongada ideal para evitar picoteos innecesarios entre las comidas principales.

¿Cómo se prepara el budín de naranja paso a paso?

  • Batir tres huevos grandes hasta integrarlos y sumar el jugo fresco de dos naranjas junto con la ralladura de una de ellas.
  • En un recipiente aparte, mezclar los ingredientes secos: la harina elegida, el endulzante natural como stevia o eritritol, y el polvo de hornear, fundamental para la esponjosidad final.
  • Unir ambas mezclas hasta lograr una preparación homogénea y volcarla en un molde previamente aceitado o cubierto con papel manteca.
  • Precalentar el horno a 180 grados y cocinar unos 45 minutos, evitando abrir la puerta antes de los 35 minutos para que la estructura no se desplome.

El uso de harinas de frutos secos o cereales integrales junto al jugo natural de la fruta no solo reduce el índice glucémico de la preparación, sino que aporta antioxidantes y vitaminas esenciales. Al evitar el azúcar refinado, el organismo procesa la energía de forma más lenta, evitando los picos de glucosa que suelen provocar cansancio poco tiempo después de comer.

¿Cómo conservar el budín y qué variantes probar?

Este budín admite modificaciones según el gusto personal, como la incorporación de nueces picadas o semillas de chía para sumar textura y nutrientes adicionales. Tras retirarlo del calor, conviene dejarlo reposar diez minutos antes de desmoldar sobre una rejilla para que la humedad interna se asiente correctamente.

Si sobra, se puede guardar en un recipiente hermético dentro de la heladera hasta por tres días, manteniendo su frescura característica. Incluso es posible congelarlo en porciones individuales, lo que garantiza tener siempre a mano una opción nutritiva para acompañar la merienda o el desayuno sin descuidar la salud.

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