22 de enero de 2026 - 12:45

Ni frito ni revuelto: la forma correcta de cocinar el huevo para aprovechar todas sus proteínas

La forma de cocinar el huevo influye en la absorción de proteínas. Qué método es el más recomendado por la nutrición.

Por qué la cocción del huevo importa más de lo que parece

El huevo es una de las mejores fuentes de proteína de alta calidad, ya que aporta todos los aminoácidos esenciales. Sin embargo, la forma en que se cocina puede mejorar o reducir la absorción de esos nutrientes.

Cuando el huevo está crudo, parte de sus proteínas no se absorben correctamente. La cocción adecuada desnaturaliza las proteínas, haciéndolas más fáciles de digerir y aprovechar por el organismo.

La mejor opción: huevo pasado por agua

Desde la nutrición, el huevo pasado por agua o huevo mollet es una de las formas más recomendadas. En este método, la clara queda completamente cocida y la yema apenas cremosa.

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Esto permite una excelente digestibilidad de las proteínas sin someterlas a temperaturas excesivas. Además, se conservan mejor vitaminas sensibles al calor y grasas saludables presentes en la yema.

En términos nutricionales, es un equilibrio ideal entre seguridad alimentaria y aprovechamiento de nutrientes.

Qué pasa con el huevo frito y el revuelto

El huevo frito, especialmente cuando se cocina a altas temperaturas, puede perder parte de su valor nutricional. El exceso de calor oxida las grasas de la yema y agrega calorías innecesarias por el aceite.

El huevo revuelto no es una mala opción, pero suele cocinarse de más. Cuando queda muy seco, las proteínas se vuelven más difíciles de digerir y se pierde calidad nutricional.

Si se elige esta opción, conviene cocinarlo a fuego bajo y sin dorar.

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Cómo cocinarlo correctamente paso a paso

Para un huevo pasado por agua ideal:

  • Colocar el huevo en agua hirviendo.

  • Cocinar entre 5 y 6 minutos.

  • Retirar y enfriar rápidamente.

La clara debe quedar firme y la yema ligeramente blanda. Así se logra el mejor equilibrio entre proteína, digestión y sabor.

Otros beneficios de esta forma de cocción

Además de optimizar las proteínas, este método evita el agregado de grasas externas y reduce la carga calórica. También es más liviano para el sistema digestivo.

Por eso suele recomendarse en desayunos, dietas deportivas o planes de alimentación enfocados en salud metabólica.

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