Quienes trabajan todos los días con plantas suelen coincidir en una recomendación cuando llega el frío: elegir especies que soporten las bajas temperaturas sin exigir demasiados cuidados. Para muchos viveristas, el pensamiento es la mejor opción para el jardín durante el invierno porque necesita muy poca agua y puede florecer durante varios meses.
Además de soportar heladas, esta planta ofrece una enorme variedad de colores y se adapta muy bien tanto a macetas como a canteros.
Por eso suele convertirse en una de las protagonistas de la temporada.
Por qué los viveristas recomiendan el pensamiento
El pensamiento (Viola × wittrockiana) es una de las pocas especies ornamentales que no solo resiste las bajas temperaturas, sino que incluso mejora su floración con el frío.
Mientras muchas plantas entran en reposo durante el invierno, el pensamiento continúa produciendo flores de manera constante.
Sus pétalos pueden encontrarse en tonos amarillos, violetas, blancos, naranjas, bordó y combinaciones multicolores.
Además, florece desde el otoño hasta bien entrada la primavera.
Cómo regarlo correctamente en invierno
Uno de los errores más frecuentes consiste en regarlo demasiado.
Los viveristas explican que el exceso de agua representa un riesgo mucho mayor que la falta de riego durante los meses fríos.
Lo recomendable es comprobar primero que el sustrato esté seco al tacto.
En exterior, normalmente basta con un riego cada siete o diez días, dependiendo de las lluvias y de la exposición solar.
El truco para que produzca muchas más flores
Existe un gesto muy sencillo que prolonga la floración.
Cada vez que una flor comienza a marchitarse, conviene retirarla desde la base del tallo.
De esa manera la planta deja de gastar energía en producir semillas y concentra sus recursos en generar nuevos pimpollos.
También resulta importante ubicarla en sectores con varias horas de sol directo.
Una planta ideal para el invierno
El pensamiento demuestra que no hace falta elegir especies complicadas para disfrutar de un jardín lleno de color. Con poco riego, buena luz y algunos cuidados básicos, esta planta puede convertirse en una de las grandes protagonistas del invierno, ofreciendo flores durante meses incluso cuando el resto del jardín parece descansar.