El sonido de las cigarras es la banda sonora indiscutida del verano, pero detrás de su potente canto se esconde una biología que parece sacada de la ciencia ficción. Muchas personas las encuentran en el fondo de pozos de agua y, dándolas por muertas, las desechan sin saber que el insecto podría estar simplemente en una pausa vital.
A diferencia de lo que se cree, no son parientes de las moscas ni de los saltamontes, sino que pertenecen al orden de los hemípteros. Su cuerpo está diseñado para resistir condiciones extremas, una herencia de su etapa como ninfas cuando deben sobrevivir en suelos inundados por lluvias intensas. Este mecanismo les permite enfrentar accidentes acuáticos de forma asombrosa.
¿Cómo sobreviven las cigarras sin oxígeno bajo el agua?
Cuando una cigarra cae al agua, sus espiráculos (los tubos por donde respira) se cierran herméticamente. En ese momento, el insecto entra en un estado de anoxia o coma metabólico reversible. Su ritmo cardíaco se detiene casi por completo y el consumo de energía cae a cero, permitiendo que sus tejidos permanezcan vivos durante horas o incluso días en un entorno sin oxígeno.
Una vez que el insecto es retirado del agua y se deja secar en un lugar sombreado, el sistema nervioso se reinicia gradualmente a medida que el aire vuelve a fluir por sus tráqueas. Este proceso de "resurrección" no es inmediato; dependiendo de la temperatura ambiente, puede tardar entre unas pocas horas y hasta un día y medio en completarse por completo.
¿Por qué las cigarras son importantes para el ecosistema?
La cigarra es considerada, a todos los efectos, un insecto útil desde el punto de vista ecológico y es que, además de su curiosa resistencia, estos insectos pasan entre 2 y 6 años viviendo bajo tierra antes de emerger para su fase adulta. Durante ese tiempo, se alimentan de la savia de las raíces de los árboles, filtrando enormes cantidades de líquido para crecer lentamente en la oscuridad absoluta del suelo.
Su desaparición en zonas urbanas muy cementadas es una señal de alerta sobre la salud del suelo y la biodiversidad local. Protegerlas es sencillo: basta con mantener árboles maduros y evitar el uso excesivo de pesticidas químicos. Si encontrás una en tu pileta, simplemente retirala con cuidado y dale tiempo para que el aire haga su trabajo de recuperación natural.