Quienes conviven con perros y gatos suelen notar escenas tan divertidas como inesperadas. Algunos perros comienzan a realizar acciones más propias de un felino, como buscar los lugares más soleados de la casa, frotarse contra las piernas de sus dueños o intentar subirse a muebles muy estrechos.
Aunque muchos lo describen como una "crisis de identidad", los especialistas en comportamiento animal explican que no se trata de una confusión, sino de un proceso de aprendizaje basado en la observación y la convivencia diaria.
Cada mascota desarrolla una personalidad única influida por su genética.
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¿Por qué los perros imitan comportamientos de los gatos?
Los expertos de American Kennel Club (AKC) señalan que los perros son animales altamente sociales y observadores. Cuando crecen junto a gatos desde cachorros, aprenden parte de sus rutinas y pueden incorporarlas a su propio repertorio de conductas.
Este fenómeno, conocido como aprendizaje social, les permite copiar comportamientos que observan con frecuencia, especialmente cuando esos hábitos forman parte de la vida cotidiana del hogar.
La convivencia prolongada hace que algunos perros adopten costumbres que normalmente no desarrollarían si vivieran únicamente con otros perros. Esto no significa que dejen de comportarse como canes, sino que amplían su forma de interactuar con el entorno gracias a la influencia de sus compañeros felinos.
No todos los perros criados con gatos mostrarán las mismas conductas.
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Cuáles son los hábitos felinos que algunos perros terminan copiando
Entre las conductas que más llaman la atención aparecen varias que suelen asociarse casi exclusivamente con los gatos:
- Caminar por el respaldo del sofá o intentar mantenerse sobre superficies muy estrechas.
- Buscar pequeños espacios para acostarse o esconderse.
- Frotar la cabeza o el cuerpo contra las piernas de las personas para pedir atención.
- Acicalar de forma insistente a los gatos con los que conviven.
- Introducir las patas entre el pelaje de sus compañeros felinos durante el juego.
- Elegir exactamente los rincones donde entra el sol para descansar durante largos períodos.
Estos comportamientos pueden parecer extraños en un perro, pero suelen formar parte de un proceso completamente normal de adaptación y convivencia.
La llamada "crisis de identidad" de los perros criados con gatos es, en realidad, una forma de aprendizaje social. Al convivir desde pequeños con felinos, muchos canes incorporan algunos de sus hábitos, como tomar sol, frotarse contra las personas o buscar lugares elevados para descansar.