3 de febrero de 2026 - 11:31

Las personas que guardan cajas vacías "por si acaso" poseen 5 hábitos destacados, según la psicología

El hábito de conservar cajas vacías es más común de lo que parece y esconde rasgos sobre nuestra personalidad y la forma en que proyectamos el futuro.

Seguramente tenés en algún rincón de tu casa la caja vacía de lo último que compraste, ya sea unas zapatillas o algún electrodoméstico para el hogar. Para algunas personas, esa caja es un estorbo y rápidamente la descartan; pero otros prefieren guardarla "por si acaso".

Guardar cajas vacías es una conducta mucho más común de lo que parece, y lejos de ser una simple manía de orden, la psicología sugiere que este comportamiento revela rasgos profundos sobre nuestra relación con la seguridad, el futuro y la identidad.

La respuesta de la psicología

Desde una perspectiva científica, este hábito se enmarca en la teoría de la utilidad anticipada y la aversión a la pérdida. Según la psicología cognitiva, el cerebro humano está programado para evitar el arrepentimiento.

Guardar una caja no es una decisión sobre el cartón, sino una estrategia para mitigar el estrés de una posible complicación futura, ya sea de una mudanza, una devolución o una venta de segunda mano.

Sin embargo, cuando el "por si acaso" se vuelve sistemático, entran en juego sesgos como el Efecto de Dotación, donde otorgamos más valor a un objeto (incluso a su envoltorio) simplemente porque nos pertenece.

cajas vacías

Los 5 hábitos destacados de las personas que guardan cajas

La clasificación de comportamientos y rasgos que definen a estas personas, según el análisis de expertos en organización y psicología conductual:

  • Planificación ansiosa (El estratega de la mudanza): estas personas no ven una caja, ven un plan de contingencia. Su hábito principal es la anticipación de escenarios catastróficos. Poseen una mente orientada al futuro que busca reducir la incertidumbre mediante la acumulación de recursos logísticos.
  • Aprecio por el diseño y el estatus: especialmente común con productos tecnológicos. Guardar la caja de una MacBook o un reloj de lujo no es por la utilidad del cartón, sino por la extensión del valor del objeto. Para estas personas, el empaque es parte de la experiencia de propiedad y preserva el valor de reventa.
  • Dificultad para establecer límites de "utilidad real": existe una tendencia a sobreestimar la utilidad futura. El hábito de clasificar objetos bajo el criterio de "posibilidad" en lugar de "necesidad" hace que el espacio físico pierda la batalla contra el espacio mental que ocupa la preocupación.
  • Vínculo emocional y memoria episódica: a veces, la caja representa el momento de la adquisición: el esfuerzo para comprar el objeto o el regalo de un ser querido. Tirar la caja se siente, inconscientemente, como desechar una parte de la emoción que generó el estreno.
  • Búsqueda de control sobre el entorno: en un mundo caótico, tener la caja adecuada para cada cosa brinda una sensación de orden y control. Es el hábito de la "preparación perpetua": sentir que, si surge un imprevisto, uno tiene las herramientas necesarias para empacar y resolverlo.
    cajas

¿Cuándo deja de ser un hábito y pasa a ser un problema?

La clave reside en la funcionalidad. Los expertos distinguen entre el "ahorrador prudente" y el "acumulador". Mientras el primero mantiene las cajas plegadas y en un lugar designado, el segundo permite que el objeto, la caja vacía, invada su espacio vital y afecte su calidad de vida.

Como señala la Dra. Regina Lark, experta en organización y gestión del tiempo, a menudo guardamos cosas porque nos cuesta tomar la decisión de qué hacer con ellas. En sus palabras, el desorden es, en esencia, una "decisión postergada".

"Mucho de lo que guardamos es un reflejo de nuestro miedo a tomar la decisión equivocada", explica Lark. Por otro lado, el Dr. Randy Frost, profesor de psicología en Smith College y referente mundial en el estudio del acaparamiento, indica que la conexión emocional con los objetos inanimados puede ser una forma de auto-extensión.

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