En casi todas las casas hay un cajón donde descansan fundas de celulares que ya no se usan. Cambiaste de teléfono, el modelo quedó viejo o simplemente te cansaste del diseño. Sin embargo, esas fundas de silicona, TPU o plástico rígido todavía tienen mucho para dar.
Resistentes, flexibles y fáciles de intervenir, pueden transformarse en un objeto útil para la vida cotidiana: un porta tarjetas compacto para llevar la SUBE, el carnet de la obra social, la tarjeta de débito y/o de crédito.
Reciclar este tipo de accesorios no solo reduce residuos plásticos, también permite resolver una necesidad concreta sin gastar dinero. En tiempos donde todo se paga con tarjeta o transporte electrónico, contar con un porta tarjetas liviano y práctico simplifica las salidas rápidas.
Las fundas están diseñadas para resistir golpes y proteger dispositivos electrónicos. Eso significa que son durables, lavables y soportan el uso diario. Además, muchas tienen bordes elevados o superficies antideslizantes que ayudan a mantener el contenido seguro.
tarjetas
Materiales necesarios para el reciclaje
Funda de celular vieja (preferentemente de silicona o TPU flexible)
Tijera resistente o cúter
Regla
Lápiz o marcador fino
Pegamento fuerte apto para plástico o silicona
Retazo de tela, cuerina o plástico flexible (opcional)
Velcro autoadhesivo o broche pequeño (opcional)
Lija fina (si es funda rígida)
Alcohol y paño limpio
Paso a paso: cómo hacer un porta tarjetas reciclado con funda de celular
Antes de empezar, lavá bien la funda con agua y detergente. Eliminá polvo, restos de suciedad o grasa. Secá completamente y pasá un paño con alcohol para desinfectar y mejorar la adherencia del pegamento.
Probá colocar una tarjeta (SUBE, débito o credencial) dentro de la funda para analizar cómo encaja. En la mayoría de los casos, el espacio interno es apenas más grande que la tarjeta, lo que facilita el ajuste.
Con regla y marcador, señalá una línea horizontal en la parte superior de la funda para crear la ranura de acceso. La idea es que la tarjeta entre y salga con facilidad, pero quede firme.
Cortá cuidadosamente con tijera o cúter. Si el material es rígido, lijá suavemente los bordes para evitar asperezas.
Algunas fundas tienen aberturas amplias en la parte inferior para el cargador. Si esa abertura es demasiado grande, la tarjeta podría deslizarse. En ese caso, pegá un pequeño rectángulo de plástico flexible o tela gruesa por dentro para cerrar parcialmente el hueco.
Si querés mayor seguridad, podés agregar una pequeña tira de velcro en la parte superior o un broche metálico liviano. Esto es útil si vas a llevar más de una tarjeta.
Revisá que los bordes estén prolijos y firmes. Si la funda es de silicona blanda, podés reforzar los laterales con una línea fina de pegamento por dentro.
Opcionalmente, podés personalizar el exterior con pintura acrílica, marcadores indelebles o incluso pegar una etiqueta con tu nombre.